Dino Malito: Kitaro bajo una nueva luz
El pasado mes, cuando nos acercábamos a Healing, descubríamos casi por casualidad el nombre de Dino Malito a través de su particular versión de “Street Spirit (Fade Out)”. Aquella interpretación era suficiente para despertar la curiosidad, pero quizá lo más interesante estaba todavía por descubrir.
Porque antes de encontrarnos con Malito en Healing, existe un trabajo que permite comprender mucho mejor su relación con la música y, especialmente, con Kitaro.
En 2018 aparecía el EP Dino Malito, un pequeño álbum de apenas cinco canciones que, sin embargo, encierra una idea musical realmente atractiva: tomar algunas de las composiciones más reconocibles de Kitaro y desprenderlas de buena parte de su envoltorio electrónico para llevarlas hacia un territorio mucho más acústico y orgánico.
Y aquí está la verdadera sorpresa.
No estamos ante una simple colección de versiones. Malito no intenta reproducir el sonido de Kitaro ni competir con unas composiciones que ya poseen una personalidad perfectamente definida. Su intención es diferente: descubrir qué ocurre cuando esas melodías respiran con otros instrumentos.
Cuando Kitaro abandona los sintetizadores
Hablar de Kitaro es hablar inevitablemente de sintetizadores, atmósferas, largas capas de sonido y una particular manera de combinar tradición japonesa, música electrónica y sensibilidad New Age.
Dino Malito parte precisamente de ese universo para llevarlo en otra dirección.
En Dino Malito encontramos “Great Voyage”, “Tienshan”, “Aurora”, “Silk Road” y “Utopia”, cinco composiciones pertenecientes al repertorio de Kitaro. “Tienshan” y “Silk Road” proceden del universo de Silk Road, mientras que “Great Voyage” y “Utopia” pertenecen a Toward the West; “Aurora” completa esta selección procedente de diferentes momentos de la primera etapa del músico japonés.
Pero el cambio más importante no está en las canciones, sino en la instrumentación.
Malito se encarga de todos los arreglos, la interpretación y la producción, utilizando guitarras acústicas y eléctricas, bajo, ukelele, mandolina, dulcimer y shamisen.
El resultado es fascinante porque las melodías de Kitaro siguen ahí, pero parecen haber cambiado de paisaje.
Great Voyage: comenzar el viaje
El EP comienza con “Great Voyage”, y la elección no podría resultar más apropiada.
Desde los primeros compases se percibe que estamos ante otra manera de entender la música de Kitaro. La melodía conserva su carácter épico y contemplativo, pero las guitarras sustituyen parte de esa sensación de inmensidad electrónica por una calidez mucho más cercana.
Es como si una composición acostumbrada a contemplar grandes espacios desde la distancia se acercara de repente al oyente.
Y eso es precisamente lo que consigue Malito: humanizar unas melodías que en las versiones originales parecían pertenecer a paisajes inmensos.
No elimina su esencia; la aproxima.
Tienshan y Silk Road: viajar sin abandonar la raíz
Con “Tienshan” y “Silk Road” entramos en uno de los territorios más reconocibles de Kitaro.
Silk Road fue uno de los trabajos fundamentales para comprender la personalidad musical del compositor japonés y su fascinación por las culturas y paisajes de Oriente. Malito toma dos de aquellas piezas y vuelve a plantearlas desde una perspectiva íntima.
Aquí las guitarras adquieren un protagonismo especial y las diferentes cuerdas utilizadas por el músico aportan matices que no encontramos de la misma manera en las grabaciones originales.
El resultado no pierde ese componente viajero de Kitaro. Al contrario, parece convertirlo en un viaje más cercano, menos monumental y quizá más humano.
Es fácil imaginar que estas canciones podrían haber sido interpretadas alrededor de una hoguera o en un pequeño espacio acústico, muy lejos de los grandes paisajes sonoros asociados habitualmente a Kitaro.
Aurora: la delicadeza
“Aurora” introduce otro matiz.
Aquí Malito parece interesarse menos por la dimensión épica y más por la delicadeza de la melodía. La composición adquiere una textura cálida y reposada, dejando que las cuerdas respiren y que cada pequeño detalle tenga su espacio.
Es probablemente uno de los mejores ejemplos de aquello que Malito pretende conseguir con este proyecto: demostrar que una buena melodía puede sobrevivir perfectamente cuando se cambia por completo su arquitectura sonora.
Y eso dice mucho tanto de Kitaro como del propio Malito.
Utopia: despedirse demasiado pronto
El EP termina con “Utopia”, y sus poco más de dos minutos saben casi a despedida anticipada.
Después de recorrer diferentes paisajes musicales, esta última pieza funciona como una especie de epílogo. Breve, delicada y contenida, deja la sensación de que el viaje podría haber continuado durante mucho más tiempo.
Quizá esa brevedad sea precisamente parte de su encanto.
Cinco canciones. Apenas veinte minutos de música. Y, sin embargo, suficiente material para comprender la propuesta.
La aprobación de Kitaro
Hay otro detalle que hace especialmente interesante este proyecto.
Malito no realizó estas versiones simplemente desde la admiración. Cuando terminó “Great Voyage”, decidió mostrársela al propio Kitaro. La reacción del compositor japonés fue positiva y esa aprobación terminó animando a Malito a completar el proyecto. Kitaro describió posteriormente las interpretaciones como versiones cálidas de su música y dio la bienvenida al trabajo dentro del catálogo de Domo Music Group.
Y quizá esa aprobación tenga un significado especial.
Porque reinterpretar a un artista con una identidad sonora tan marcada siempre implica un riesgo. Puedes terminar realizando una copia demasiado respetuosa del original o, por el contrario, alejándote tanto que la composición pierda su identidad.
Malito encuentra un punto intermedio.
Volver a Kitaro desde otro lugar
Después de haber escuchado a Dino Malito en Healing, resulta inevitable regresar a este EP de 2018 con otros oídos.
Ahora entendemos que aquella versión de “Street Spirit (Fade Out)” no era una excepción. Existe una idea detrás de su manera de trabajar: tomar una composición, retirar algunos de sus elementos más reconocibles y descubrir qué permanece cuando cambia el paisaje sonoro.
En Dino Malito, esa filosofía se aplica a cinco piezas de Kitaro.
Y funciona.
Quizá porque las grandes melodías no necesitan siempre grandes producciones. A veces basta con una guitarra, unas cuerdas y una interpretación capaz de entender qué hay debajo de todo ese sonido.
Por eso este pequeño EP merece ser recuperado.
Si Healing fue la puerta por la que descubrimos a Dino Malito, Dino Malito es el lugar donde realmente podemos empezar a comprenderlo.
Cinco canciones de Kitaro, reinterpretadas con una sensibilidad acústica que las acerca, las humaniza y, sobre todo, consigue que volvamos a escucharlas como si las descubriéramos por primera vez.
Comentarios
Publicar un comentario