Joël Fajerman: el sintetista detrás de una melodía inolvidable
Hay músicos que, independientemente de la amplitud o calidad de su discografía, quedan grabados en la memoria colectiva gracias a un tema verdaderamente inolvidable. Este es el caso del sintetista francés Joël Fajerman, cuya composición “Flower’s Love”, perteneciente a la célebre serie francesa L’Aventure des Plantes, marcó a toda una generación. Pero antes de llegar a ese hito, vale la pena revisar los pasos que lo condujeron hasta allí.
Inicios: del rock de los 60 a los sintetizadores
Joël Fajerman nació en 1948 en París y desde muy joven mostró inclinación por la música. A los 17 años se incorporó a un grupo de rock que formó parte de las giras de diversos artistas de variedades durante las décadas de 1960 y 1970, colaborando con nombres tan populares como Nicoletta, Mike Brant, Darío Moreno o Claude François.
En 1974 participó en el grupo Les Petits Matins, respaldado por el sello Flèche de Claude François, lo que le permitió introducirse en el mundo de los estudios de grabación y la producción musical.
Un punto importante de su trayectoria llegó en 1976, cuando colaboró en la sintonía del clásico programa francés 30 millions d'amis, compuesta originalmente por Jack Arel. Fajerman se encargó de los arreglos, aportando su creciente interés por los sintetizadores, instrumento que se convertiría en la columna vertebral de su estilo.
Ese período también lo llevó a Japón en 1978, donde compuso su primera pieza instrumental en solitario y ofreció varios conciertos. Ese mismo año formó el efímero grupo Contact, explorando sonoridades electrónicas emergentes.
El salto a la fama: L’Aventure des Plantes
La carrera de Fajerman despegó definitivamente en los primeros años de 1980 cuando compuso la banda sonora de la serie documental L’Aventure des Plantes, dirigida por Jean-Marie Pelt y Jean-Pierre Cuny y emitida por primera vez en 1979.
La obra combinaba música electrónica con un aura poética, casi contemplativa, que se adaptaba a la perfección a las imágenes de la naturaleza. De ella surgió el icónico tema “Flower’s Love”, que se convirtió en un éxito internacional y llevó a Fajerman a ser recordado como uno de los compositores electrónicos más sensibles y atmosféricos de su época.
La serie se emitió en 24 países, asegurando la difusión global de su música.
Durante los años siguientes compuso para otras producciones, como:
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Les Enfants de la Liberté (1989), serie animada creada con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa.
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Les Inventions de la Vie (1989), otra serie documental que exploraba los mecanismos de la evolución y la biología.
Inventions of Life (1991): un álbum esencial
Publicado en 1991, Inventions of Life es uno de los trabajos más representativos de Joël Fajerman. El disco reúne diez composiciones instrumentales y continúa la estética sonora que lo hizo famoso: melodías electrónicas delicadas, arreglos suaves, ritmos ligeros y un fuerte componente emocional.
El álbum mantiene un tono clasicista y uniforme, generando una escucha continua, envolvente y meditativa. Su sonido, aunque electrónico, se acerca más a una poesía sin palabras que a la electrónica más industrial o experimental de su época.
Dentro del disco, una pieza destaca especialmente entre los oyentes:
“Jessie”: una joya atmosférica del álbum
Dentro de Inventions of Life, “Jessie” destaca como una de esas piezas que parecen nacer directamente del paisaje interior de Joël Fajerman. Desde sus primeras notas, el tema despliega un tejido de arpegios cristalinos, casi como gotas de luz suspendidas en el aire, que invitan a entrar en un espacio íntimo y reflexivo.
Poco a poco, sobre esa base delicada, surge una melodía suave y etérea, cálida, que avanza sin prisas, acariciando el oído más que reclamando protagonismo. Es una melodía que no busca grandes gestos ni dramatismos: prefiere sugerir, insinuar, dejar que la emoción aparezca por sí sola. La melancolía está presente, pero nunca se vuelve pesada; es una nostalgia luminosa, de esas que reconcilian.
“Jessie” es, en esencia, una invitación al recogimiento. Evoca nostalgia sin tristeza, belleza sencilla, silencio interior. Es una pieza en la que la electrónica se vuelve tan orgánica que parece respirar, recordándonos que los sintetizadores, en manos sensibles, pueden ser tan humanos como una orquesta completa.
En el conjunto de la obra de Fajerman, “Jessie” es una muestra brillante de su capacidad para convertir la música en un estado de ánimo. Un recordatorio de por qué, sin buscar la fama, su legado sigue vivo en quienes alguna vez se dejaron envolver por sus paisajes sonoros.

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