En 2017, Rick Wakeman sorprendió al mundo con un proyecto que, lejos de su habitual despliegue de sintetizadores, coros y orquestaciones, lo devolvía a su instrumento esencial: el piano. Así nació Piano Portraits, un álbum profundamente personal en el que el legendario tecladista británico reinterpreta algunas de las melodías más emblemáticas de su carrera y de la historia de la música popular, transformándolas en pequeñas obras de arte íntimas y emotivas.
El origen del disco fue tan sencillo como conmovedor. En 2016, tras interpretar una versión para piano de “Space Oddity” en homenaje a su amigo David Bowie, recientemente fallecido, la interpretación se volvió viral y conmovió a millones de oyentes. Bowie y Wakeman habían compartido estudio décadas atrás: Rick fue el pianista en Life on Mars?, Changes y la propia Space Oddity. Esa conexión espiritual, nacida entre acordes y silencios, sirvió como punto de partida para un proyecto que celebraría la música desde la desnudez más pura: un hombre, un piano, y la emoción al centro.
Piano Portraits incluye versiones de clásicos como Help! de The Beatles, Eleanor Rigby, Stairway to Heaven de Led Zeppelin, I’m Not in Love de 10cc y temas propios de Wakeman, todos tratados con un respeto y sensibilidad que sólo un músico de su trayectoria podría ofrecer. Pero es “Space Oddity” la pieza que brilla con un fulgor especial.
Su interpretación es un diálogo silencioso con el recuerdo, una despedida cargada de ternura hacia Bowie. El piano se convierte en una nave que flota entre la nostalgia y la gratitud; cada nota es un eco del Major Tom viajando por el espacio, cada pausa un suspiro contenido. Wakeman logra algo extraordinario: sin palabras, su piano narra la historia completa, pero desde la mirada de quien quedó en la Tierra, mirando al cielo con lágrimas y admiración.
El álbum, grabado en The Old Granary Studio y publicado por Universal Music, alcanzó un enorme éxito en el Reino Unido, posicionándose entre los discos más vendidos del año dentro de su categoría. Fue también el inicio de una trilogía que continuaría con Piano Odyssey (2018) y culminaría con Melancholia (2025), consolidando a Wakeman como uno de los intérpretes más sensibles del piano contemporáneo.
En Piano Portraits, Rick Wakeman deja atrás los excesos del progresivo para abrazar la sencillez, y en ese gesto encuentra la verdadera grandeza. Su Space Oddity no solo rinde homenaje a Bowie, sino también a la amistad, al paso del tiempo y a la eterna comunión entre música y emoción.
Escucharla es como mirar las estrellas sabiendo que una de ellas brilla un poco más fuerte, gracias al toque de un piano.
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