Andreas Vollenweider (Zúrich, Suiza - 4 de octubre de 1953) es un músico cuya obra trasciende géneros, abarcando world music, jazz, new age e incluso música clásica. Reconocido por su habilidad para combinar estilos y por su visión artística única, Vollenweider ha logrado hazañas impresionantes: dos de sus álbumes alcanzaron simultáneamente el número uno en las categorías de clásica, jazz y pop durante varias semanas. Su instrumento distintivo es el arpa modificada eléctricamente, un diseño propio que expande las posibilidades sonoras de este instrumento, aunque también domina otros instrumentos con maestría. Además de su talento musical, Andreas es un firme pacifista y seguidor de los principios de la "no violencia".
Tras una pausa de 10 años, Vollenweider regresó en 2020 con el álbum Quiet Places, una obra que invita a la calma y la introspección. Este disco representa un regalo para quienes buscan un refugio en medio del ruido del mundo moderno.
Grabado en sesiones muy personales junto al pianista y teclista Walter Keiser y la violonchelista Isabel Gehweiler, Quiet Places se aleja de las grandes producciones para abrazar una estética casi minimalista. Cada pieza parece tejida con hilos de seda, en los que el arpa de Vollenweider no actúa como instrumento principal, sino como parte de un diálogo entre melodías que flotan y se desvanecen como recuerdos al atardecer.
Entre las piezas destacadas del álbum se encuentra además de "Polyhymina" de la cual ya hablamos en un post anterior , la canción The Pyramidians, una composición que evoca la esencia de los primeros trabajos de Vollenweider, en particular el clásico de 1981 Behind the Gardens, Behind the Wall, Under the Tree. La atmósfera de esta pieza es ligera y elegante, con un hermoso contraste entre el profundo sonido del cello de Gehweiler y las delicadas cuerdas del arpa de Vollenweider. The Pyramidians captura la magia que caracteriza el estilo del músico suizo, transportando al oyente a paisajes sonoros íntimos y atemporales.
Otro de los temas que merecen nuestra atención es Come to the Quiet Place
Andreas Vollenweider – “Come to the Quiet Place”: el refugio interior
Hay canciones que no necesitan palabras para hablar directamente al corazón, y “Come to the Quiet Place” es una de ellas. Esta delicada pieza del álbum Quiet Places (2020) de Andreas Vollenweider funciona como una puerta abierta hacia ese espacio interior donde todo se aquieta y se vuelve esencial.
La melodía comienza con la calidez etérea del arpa de Vollenweider, que parece flotar sobre una atmósfera suspendida en el tiempo. A cada compás, se despliegan texturas suaves, casi táctiles, acompañadas por el susurro del violonchelo y unas notas de piano que caen como gotas de rocío sobre la piel del alma. No hay estridencias, no hay urgencias: solo una invitación sincera a detenerse y respirar.
Lo que hace especial a “Come to the Quiet Place” no es solo su estructura musical —contenida, elegante, casi meditativa— sino su capacidad para crear un espacio sonoro íntimo. La canción no busca impresionar; busca acompañar. Es como una mano tendida en medio del caos, como una vela encendida en una habitación oscura.
En este tema, Vollenweider nos recuerda algo esencial: el verdadero viaje no siempre es hacia afuera. A veces, el acto más valiente y revelador es detenerse, escuchar y volver al centro. En un mundo sobresaturado de estímulos, esta canción actúa como un bálsamo. Es una llamada al recogimiento, al silencio fértil, a ese lugar donde aún somos capaces de escucharnos de verdad.
Quiet Places no es solo un álbum; es un refugio emocional y espiritual. Sus melodías crean un espacio perfecto para reconectar con los sentimientos más profundos y recargar energías en un mundo cada vez más agitado. Andreas Vollenweider, una vez más, demuestra su talento para tocar no solo las cuerdas de su arpa, sino también las del alma de sus oyentes.

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