Paul McCandless y “The Water Is Wide”: una vieja melodía con nueva vida
Hay canciones que parecen no pertenecer a ningún tiempo concreto. Han pasado de una generación a otra, han cambiado de intérprete y de formato, pero siguen conservando intacta esa capacidad de emocionarnos. “The Water Is Wide” es una de ellas.
Sus raíces se encuentran en la tradición popular de las Islas Británicas, especialmente en Escocia, y su historia se pierde varios siglos atrás. Como ocurre con muchas canciones tradicionales, fue transmitida oralmente antes de quedar recogida en diferentes recopilaciones. Con el paso del tiempo, su melodía ha sido interpretada y adaptada por músicos de estilos muy diferentes.
Quizá su permanencia tenga que ver con algo tan sencillo como su propia melodía. Hay en ella una mezcla de nostalgia, amor, distancia y fragilidad que no necesita demasiadas explicaciones.
Y cuando esa melodía llega a manos de Paul McCandless, adquiere una nueva personalidad.
Paul McCandless, la voz de los instrumentos
Para quienes hemos seguido la música instrumental, el nombre de McCandless está inevitablemente unido a Oregon, el extraordinario grupo que ayudó a convertir la combinación de jazz, música de cámara, folk y músicas del mundo en algo completamente personal.
McCandless es un músico especialmente ligado a los instrumentos de viento. Oboe, corno inglés, clarinete y saxofón soprano forman parte de un universo sonoro en el que siempre me ha llamado la atención su manera de tocar: nunca parece estar demostrando lo que sabe hacer, sino buscando la forma más adecuada de expresar una melodía.
Su sonido tiene algo humano, casi vocal. Y eso resulta especialmente importante cuando se enfrenta a una canción que originalmente fue concebida para ser cantada.
“The Water Is Wide”
Incluida en el recopilatorio de Windham Hill America esta versión de “The Water Is Wide”, McCandless se encarga del arreglo, la producción y el corno inglés. Le acompañan John R. Burr al piano, Michael Manring al bajo fretless y Robert Ward a la trompa.
El resultado me parece fascinante precisamente por su sencillez.
El piano de Burr establece desde el principio un espacio armónico abierto y cálido. Entonces aparece el corno inglés de McCandless con la melodía, y es difícil no tener la sensación de que estamos escuchando una voz aunque no haya ninguna palabra.
Ahí está, para mí, uno de los grandes aciertos de esta versión.
McCandless no necesita adornar demasiado la melodía. La deja respirar y permite que sus propias características hagan el trabajo. El bajo de Manring aporta profundidad y movimiento, mientras la trompa de Ward aparece integrada con discreción en el conjunto.
Todo está medido para que nada distraiga de lo esencial: la melodía.
Una canción que vuelve a hablar
Siempre me ha gustado encontrar canciones antiguas interpretadas desde una sensibilidad contemporánea. No para convertirlas en otra cosa, sino para descubrir qué pueden seguir diciéndonos después de tantos años.
Eso es exactamente lo que encuentro aquí.
“The Water Is Wide” conserva su carácter tradicional, pero el tratamiento de McCandless la sitúa en un paisaje completamente diferente. Hay algo de jazz de cámara, algo de música acústica contemporánea y también esa atmósfera que asociamos con algunos de los trabajos más elegantes del catálogo de Windham Hill.
Pero, sobre todo, hay espacio.
Espacio para que la melodía avance lentamente, para que el corno inglés respire y para que quien escucha pueda completar la música con sus propias imágenes.
El valor de una buena melodía
Quizá lo que más me gusta de esta grabación sea precisamente que no intenta sorprender.
En una época en la que muchas veces parece necesario añadir capas y capas de sonido para captar nuestra atención, McCandless hace casi lo contrario. Toma una melodía que ha sobrevivido durante siglos y confía en ella.
Y funciona.
Al escucharla, uno entiende que una buena canción no necesita pertenecer a una época determinada. Puede cambiar de idioma, de instrumento, de estilo y de intérprete, pero seguir conservando aquello que la hizo especial desde el principio.
“The Water Is Wide” vuelve a nosotros convertida en una pieza instrumental íntima y contemporánea, pero en el fondo sigue siendo la misma vieja melodía que ha viajado durante generaciones.
Y quizá esa sea la mejor manera de mantener viva una canción: no intentar cambiarla, sino encontrar nuevas formas de escucharla.
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