Michael Nyman – McQueen: “Time Lapse”
La primera pista de McQueen, el documental dedicado a Alexander McQueen, no es una composición nueva escrita específicamente para la película. Es una pieza que Michael Nyman había creado más de tres décadas antes y que, al regresar en 2018, adquiere un significado completamente diferente.
Se trata de “Time Lapse”, una de las composiciones más reconocibles del universo cinematográfico de Nyman y, probablemente, la elección más significativa para abrir este particular retrato musical del diseñador británico.
Publicado el 8 de junio de 2018, McQueen reúne música interpretada por Michael Nyman y el Michael Nyman Band y está concebido como una banda sonora de dos discos que recorre diferentes etapas de la vida y la trayectoria artística de McQueen. “Time Lapse” ocupa el primer lugar del álbum, con una duración de 3:54.
“Time Lapse”: una pieza nacida en 1985
Para comprender su presencia en McQueen hay que regresar a 1985, cuando Nyman escribió la música para A Zed and Two Noughts, la película de Peter Greenaway.
“Time Lapse” fue concebida para una escena muy concreta: un largo desplazamiento de cámara por el laboratorio donde se realizan fotografías mediante time-lapse del proceso de descomposición de animales. Nyman decidió construir la pieza alrededor de un pulso lento, constante y casi fúnebre, en contraste con el sonido de los disparadores de las cámaras. El propio compositor explica que la dimensión emocional de aquella música pertenecía a su propia interpretación de la escena.
Ese origen es fundamental porque la composición no nació simplemente como una pieza instrumental más. Su propia concepción está vinculada al paso del tiempo y a la transformación: observar cómo algo permanece aparentemente inmóvil mientras, poco a poco, se modifica.
Nyman volvería después sobre “Time Lapse” en diferentes ediciones y recopilaciones de su obra. La encontramos, entre otras, en The Essential Michael Nyman Band (1992), en The World of Michael Nyman y en Nyman/Greenaway Revisited, además de diferentes versiones para piano.
Pero sería en McQueen donde la pieza encontraría una nueva lectura especialmente sugerente.
Alexander McQueen y Michael Nyman: una conexión que ya existía
La utilización de música anterior de Nyman en el documental tampoco fue una decisión arbitraria.
Los directores Ian Bonhôte y Peter Ettedgui descubrieron durante la investigación que la música de Michael Nyman había acompañado numerosas noches de trabajo de McQueen en su estudio. Entre las personas entrevistadas para el documental aparecía repetidamente la misma referencia: **McQueen escuchaba la música de Nyman mientras trabajaba, especialmente la banda sonora de **The Piano, película que era además una de sus favoritas.
A partir de ahí, Nyman se convirtió prácticamente en el compositor natural de la película.
El resultado no es una banda sonora convencional. McQueen funciona como un enorme diálogo entre la biografía del diseñador y el catálogo del compositor. Las piezas fueron seleccionadas y colocadas junto a diferentes episodios, colecciones y momentos de la trayectoria de McQueen.
Y ahí “Time Lapse” adquiere una importancia especial.
El papel de “Time Lapse” dentro de McQueen
Que McQueen comience precisamente con “Time Lapse” resulta extraordinariamente apropiado.
La pieza introduce desde los primeros segundos una sensación de movimiento contenido. Su ritmo repetitivo no avanza de una manera explosiva; insiste. Vuelve sobre sí mismo. Crea la impresión de que algo está ocurriendo lentamente bajo una superficie aparentemente estable.
Es una música que observa el tiempo en lugar de perseguirlo.
Y esa idea conecta de manera casi perfecta con Alexander McQueen.
La carrera del diseñador estuvo marcada por la transformación constante. McQueen partía de elementos conocidos —la sastrería británica, la tradición, el cuerpo, la moda histórica— para deformarlos, enfrentarlos y convertirlos en algo nuevo. Sus colecciones podían ser bellas y perturbadoras, elegantes y agresivas, clásicas y radicalmente contemporáneas.
“Time Lapse” posee una cualidad semejante: repetición, tensión y transformación.
Por eso su presencia al comienzo del documental puede escucharse casi como una declaración de intenciones. Antes de conocer al personaje, Nyman nos introduce en una música que habla de un proceso: algo está a punto de cambiar.
Un catálogo de Nyman visto a través de McQueen
A partir de “Time Lapse”, el álbum comienza a desplegar un recorrido por diferentes etapas de la música de Nyman.
La peculiaridad está en que las pistas aparecen con dos títulos: primero encontramos el episodio o concepto relacionado con McQueen y después la composición de Nyman que lo acompaña.
“Sky’s the Limit: Chasing Sheep Is Best Left to Shepherds”
Procedente de The Draughtsman's Contract.“Nocturne (Stitching to Nyman): Big My Secret”
Relacionado con The Piano.“La dame bleue: The Promise”
Vinculada al universo de The Piano.“Metamorphosis: All Imperfect Things”
También vinculada a The Piano.“The Exchange”
Procedente de The End of the Affair.“Lee’s Sarabande: Dealing for the Sarabande”
Cierra el álbum.
Esta última pieza tiene además una importancia especial: “Dealing for the Sarabande” fue encargada directamente a Nyman por Alexander McQueen en 2006. Su grabación recibió su estreno en este álbum.
Por tanto, el disco establece una conexión que va mucho más allá de la utilización de música cinematográfica. McQueen había entrado previamente en el universo musical de Nyman y Nyman termina entrando, años después, en el universo creativo de McQueen.
Del laboratorio de Greenaway al taller de McQueen
Aquí aparece una de las coincidencias más hermosas de toda esta historia.
En A Zed and Two Noughts, “Time Lapse” acompaña imágenes que muestran la transformación de la materia a través del paso del tiempo.
En McQueen, esa misma música acompaña retrospectivamente la transformación de un joven aprendiz de sastre en uno de los diseñadores más provocadores e influyentes de su generación.
La música permanece esencialmente reconocible, pero el significado cambia.
Lo que en 1985 estaba asociado a la observación de un proceso biológico se convierte en 2018 en una especie de metáfora de una vida creativa: el tiempo, la metamorfosis, la belleza, la decadencia y finalmente la desaparición.
No es necesario que Nyman haya compuesto una nueva pieza para expresar todo eso. Precisamente lo interesante es que una composición antigua puede adquirir un nuevo significado cuando cambia el contexto que la rodea.
Un álbum construido desde la memoria
McQueen funciona, en definitiva, como una banda sonora muy poco convencional. No pretende ilustrar cronológicamente la vida del diseñador mediante música escrita específicamente para cada episodio. Recupera composiciones de distintas épocas de Michael Nyman y las coloca en relación con la vida y la obra de McQueen.
Por eso “Time Lapse” es mucho más que la primera pista del álbum.
Es el punto desde el que comienza todo el recorrido.
Una pieza escrita en 1985 para Peter Greenaway reaparece en 2018 para acompañar la historia de Alexander McQueen. Entre ambas fechas han transcurrido más de treinta años, pero la música conserva intacta esa sensación de movimiento lento, inevitable y transformador.
Quizá sea esa la mejor manera de entrar en McQueen: escuchando “Time Lapse” como una música sobre el tiempo, pero también como una música sobre la transformación de una obra y de un artista.
Nyman observa el tiempo. McQueen lo desafía.
Y en McQueen, ambos terminan encontrándose.
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