Karen Matheson – Still Time: la voz de Escocia frente al paso del tiempo
Desde que escuché por primera vez a Karen Matheson con Capercaillie, su voz me impresionó. Desde aquel momento, aquella voz suave y aterciopelada consiguió atraparme. Los temas celtas y gaélicos también ayudaban mucho, porque son una de mis debilidades musicales, pero había algo más en la manera de cantar de Karen, una calidez y una sensibilidad que hacían que escucharla fuese siempre un verdadero placer.
Con el paso de los años he vuelto muchas veces a su música, tanto con Capercaillie como en sus trabajos en solitario. Por eso, cuando recuperé Still Time, publicado en 2021, me pareció una buena ocasión para volver a detenerme en una artista cuya voz siempre ha ocupado un lugar especial entre mis preferencias.
Después de esta impresión tan personal, vamos con el disco de hoy.
Still Time es el quinto álbum en solitario de Karen Matheson, un trabajo en el que conviven la tradición escocesa, la música gaélica, el folk contemporáneo y unos arreglos de gran delicadeza. La producción corre a cargo de Donald Shaw, compañero musical habitual de Matheson y también miembro de Capercaillie.
El disco tiene además una historia muy ligada al paso del tiempo. Algunas de sus canciones habían comenzado a tomar forma muchos años antes de su publicación y quedaron aparcadas durante un largo periodo. El parón provocado por el confinamiento de 2020 permitió recuperar aquel material y darle finalmente forma definitiva.
Y de ahí surge un título especialmente apropiado: Still Time, todavía hay tiempo.
Una voz que sigue siendo el centro
Una de las grandes virtudes del álbum es que todo parece estar construido alrededor de la voz de Karen Matheson sin necesidad de sobrecargarla.
Pianos, guitarras, cuerdas, acordeón y una cuidada instrumentación acompañan las canciones con elegancia, dejando siempre suficiente espacio para que su voz respire. Es una producción que no intenta competir con ella, sino acompañarla.
El repertorio reúne composiciones de James Grant, Donald Shaw, Si Kahn y Brendan Graham, junto a canciones relacionadas con Robert Burns y una composición de los hermanos Macdonald, de Runrig.
De algunos de estos temas, especialmente de “Cassiopeia Coming Through”, ya hablamos anteriormente en Musik Magik. Podéis recordar aquel artículo aquí:
→ Karen Matheson – Still Time: “Cassiopeia Coming Through”
Esta vez quiero detenerme en otra canción del álbum, una pieza bastante diferente y, al mismo tiempo, perfectamente integrada en el universo de Still Time.
“The Glory Demon”: una canción contra la guerra
“The Glory Demon” ocupa el séptimo lugar del álbum y está escrita por James Grant, autor también de otros temas de Still Time.
Desde el propio título nos encontramos ante una canción con una carga mucho más oscura. La expresión “glory demon”, recogida en Brewer's Dictionary of Phrase and Fable, está relacionada con la guerra y con esa fascinación por la gloria que tantas veces ha acompañado a los conflictos humanos.
La canción plantea una idea tan sencilla como inquietante: nuestra dificultad para aprender de la historia y evitar que los mismos errores vuelvan a repetirse.
Lo interesante es que “The Glory Demon” no necesita convertirse en una canción grandilocuente para transmitir ese mensaje.
Comienza con cierta serenidad, con la voz de Matheson ocupando el primer plano, mientras la instrumentación va creciendo poco a poco. Bajo, percusión y guitarras van incorporándose hasta crear una atmósfera cada vez más intensa.
Y ahí está precisamente su fuerza.
La belleza de la música contrasta con aquello que está contando. Por momentos casi parece una canción tranquila, pero bajo esa calma se encuentra una historia mucho más sombría.
Es una de esas ocasiones en las que la voz de Karen Matheson consigue que una canción profundamente oscura conserve al mismo tiempo una extraordinaria belleza.
Tradición y presente
Quizá uno de los mayores atractivos de Still Time sea precisamente esa capacidad para unir épocas y sensibilidades diferentes.
Junto a “The Glory Demon” encontramos “The Aragon Mill”, de Si Kahn, “Recovery”, de los hermanos Macdonald, “Orphan Girl”, de Brendan Graham, o las composiciones vinculadas a Robert Burns, entre ellas “Lassie with the Lint White Locks” y “Ae Fond Kiss”.
Son canciones diferentes entre sí, pero la voz de Matheson consigue darles una identidad común.
Y eso es algo que siempre he admirado en ella: su capacidad para acercarse a la tradición sin convertirla en algo encerrado en el pasado. La música sigue sonando profundamente escocesa y gaélica, pero al mismo tiempo tiene una sensibilidad plenamente contemporánea.
Un disco para volver a él
Still Time es uno de esos discos que agradecen ser escuchados sin prisas. No necesita llamar la atención constantemente; basta con dejar que las canciones vayan entrando poco a poco.
Y entre todas ellas, “The Glory Demon” destaca por esa combinación tan particular de belleza y oscuridad.
Karen Matheson vuelve a demostrar aquí por qué su voz resulta tan especial. Una voz que puede acercarse a la tradición, a la memoria o a la melancolía sin perder nunca esa suavidad que, desde aquella primera escucha con Capercaillie, me sigue atrapando.
Y eso, al fin y al cabo, es lo que hace que volver a escuchar a Karen Matheson siga siendo un verdadero placer.
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