Fiona Joy Hawkins — Desert of Crystal: un piano frente al desierto de hielo
Hay músicas que parecen escritas para acompañarnos y otras que, desde la primera nota, consiguen transportarnos a un lugar concreto. Con Fiona Joy Hawkins ocurre algo especial: su piano tiene la capacidad de crear paisajes sin necesidad de describirlos. Basta con unas pocas notas, un espacio de silencio y esa delicadeza tan característica de su manera de tocar.
En 2026 vuelve a hacerlo con Desert of Crystal, un nuevo trabajo de piano solo que reúne doce composiciones y aproximadamente 48 minutos de música. El álbum fue publicado en junio de 2026 y supone una nueva oportunidad para acercarnos a una de las voces más personales del piano contemporáneo y la música instrumental.
Y si en estos días hemos estado entrando en Music for Study and Relaxation, escuchando temas como Gliding Meditation o recordando Prayer for Rain, este nuevo disco parece una continuación perfecta de ese recorrido por el universo musical de Fiona Joy Hawkins.
Un viaje hacia la Antártida
El título Desert of Crystal no es casual.
Fiona Joy Hawkins siente desde hace años una fascinación especial por la Antártida. La pianista australiana viajó hasta el círculo antártico desde Nueva Zelanda durante una expedición de tres semanas en 2006, una experiencia que dejó una profunda huella en su imaginario musical. La propia Hawkins explica que la Antártida recibe el sobrenombre de “Crystal Desert”, y que quiso reflejar en la pieza que da título al álbum la extraordinaria transformación de la luz y del paisaje polar.
Hay algo fascinante en esa imagen.
Un desierto no tiene por qué ser necesariamente un lugar cálido y lleno de arena. También puede ser blanco, helado, silencioso y prácticamente infinito.
Y es precisamente esa imagen la que parece acompañar la escucha del disco.
Un paisaje inmenso.
El hielo.
El viento.
La luz.
Y, sobre todo, el silencio.
Desert of Crystal – Solo Piano
La pieza que abre el álbum, Desert of Crystal – Solo Piano, funciona casi como una puerta de entrada a ese paisaje.
El piano de Hawkins no necesita grandes recursos para construir una atmósfera. La melodía avanza con serenidad y deja espacios suficientes para que el oyente complete el paisaje con su propia imaginación.
Es una música contemplativa, pero no necesariamente triste.
Hay una sensación de amplitud, de espacio abierto, incluso de cierta luminosidad.
Y aquí encontramos una de las grandes virtudes de Fiona Joy Hawkins: conseguir que el piano parezca mucho más grande que el propio instrumento.
Las notas parecen extenderse más allá del teclado.
Como si se perdieran en un paisaje cubierto de nieve.
Una colección de favoritos
Aunque el título del álbum parece sugerir que estamos ante una obra conceptual dedicada exclusivamente a la Antártida, Desert of Crystal tiene en realidad otra particularidad interesante.
La propia Hawkins presenta el disco como una colección de algunas de sus piezas favoritas para piano solo. Junto a la composición que da título al álbum aparecen trabajos procedentes de diferentes momentos de su trayectoria.
Encontramos así Running on Joy, Portrait of a Waterfall, Escarpment Dreaming, Forgiveness o Twilight Moment.
Y también aparecen algunas piezas que se salen ligeramente de su repertorio original: Falling, relacionada con el tema de Twin Peaks, y Sonatina in D Major, Op. 36 No. 6 – Rondo, de Muzio Clementi.
Esta combinación convierte el álbum en algo más que una simple colección de nuevas composiciones.
Es, en cierto modo, un recorrido por diferentes etapas de Fiona Joy Hawkins vistas desde el piano solo.
Running on Joy
Después de la quietud que transmite la pieza inicial, Running on Joy – Solo Piano introduce una energía diferente.
El título ya lo anuncia: aquí hay movimiento.
Pero incluso cuando aumenta el dinamismo, Hawkins no abandona esa elegancia que caracteriza su música. No estamos ante un piano virtuoso que pretenda demostrar sus capacidades técnicas, sino ante una interpretación en la que la técnica está al servicio de la emoción.
Y quizá esa sea una de las características que más me gustan de este álbum.
No intenta impresionar.
Intenta comunicar.
Del paisaje al recuerdo
Uno de los aspectos más interesantes de Desert of Crystal es que cada pieza parece sugerir una imagen diferente.
Portrait of a Waterfall nos lleva inmediatamente hacia el agua y el movimiento.
Escarpment Dreaming parece mirar hacia el paisaje australiano.
Prayer for Rain, que ya comentamos anteriormente en este blog, recupera esa relación entre música y naturaleza que aparece constantemente en la obra de Hawkins.
Y ahora, al escucharla dentro de Desert of Crystal, adquiere un significado diferente.
La conocemos.
Pero vuelve a aparecer en un contexto nuevo.
Es como reencontrarnos con un viejo conocido durante un viaje.
Prayer for Rain: volver a un tema conocido
Precisamente Prayer for Rain – Solo Version merece una mención especial para quienes hemos venido siguiendo la música de Fiona Joy Hawkins en este blog.
Ya habíamos hablado de ella en al anterior post y de esa capacidad de Hawkins para convertir una imagen sencilla —la espera de la lluvia— en una experiencia musical.
Aquí vuelve a aparecer en una versión para piano solo.
Y funciona especialmente bien dentro de este álbum porque establece un vínculo entre distintos momentos de su carrera.
Escuchar Prayer for Rain después de Desert of Crystal produce una curiosa sensación: pasamos de la inmensidad helada de la Antártida a la espera de la lluvia, de un paisaje extremo a otro mucho más cercano, pero ambos están unidos por la misma idea de contemplación.
La naturaleza vuelve a ser protagonista.
El piano como paisaje
Creo que esta es la mejor manera de acercarse a Desert of Crystal.
No como un disco que haya que escuchar buscando grandes momentos de espectacularidad, sino como un paisaje sonoro.
Es música para escuchar con calma.
Para una tarde tranquila.
Para leer.
Para trabajar.
Para cerrar los ojos y dejar que las imágenes aparezcan por sí mismas.
Algo que ya encontrábamos en Music for Study and Relaxation vuelve a aparecer aquí, pero con una personalidad más definida. En Desert of Crystal existe una sensación mayor de recorrido, porque las piezas proceden de diferentes momentos y muestran distintas facetas de la compositora.
Y, sin embargo, todo permanece unido por el piano.
Un nuevo viaje de Fiona Joy Hawkins
Después de haber recorrido anteriormente Music for Study and Relaxation, Prayer for Rain y Gliding Meditation, la llegada de Desert of Crystal nos permite seguir profundizando en ese universo tranquilo y contemplativo.
Desert of Crystal es un disco que no pretende llevarnos a ninguna parte concreta. Simplemente abre una puerta y nos invita a entrar.
Después, como ocurre con los buenos paisajes, cada uno decide qué quiere encontrar allí.
Y yo, al menos, seguiré entrando en este desierto de cristal.
Porque a veces perderse entre unas pocas notas de piano es la mejor manera de encontrarse con uno mismo.
Comentarios
Publicar un comentario