Bill Douglas y “The Water Is Wide”: una canción al otro lado del agua
Hay descubrimientos musicales que llegan sin avisar. No aparecen después de una recomendación ni porque estemos buscando precisamente a ese artista. Simplemente surgen.
Hace algún tiempo, escuchando uno de los recopilatorios de Wind of Buri, me encontré con “The Water Is Wide”. Entre aquellas atmósferas pausadas, tan características de este tipo de recopilaciones, comenzó a sonar una melodía que inmediatamente me resultó familiar, aunque no conseguía identificarla.
Había algo en ella que me atrapó.
No era una interpretación grandilocuente. Al contrario. Todo parecía suceder con una enorme delicadeza, como si la música avanzara despacio sobre el agua. Y cuanto más escuchaba, más evidente se hacía que aquella canción escondía una historia mucho más antigua.
Detrás estaba Bill Douglas.
Una vieja canción que vuelve a respirar
“The Water Is Wide” pertenece a la tradición folk británica y está relacionada con la antigua “O Waly, Waly”. A lo largo del tiempo ha sido interpretada por numerosos músicos, pero Douglas consigue llevarla hacia un territorio muy diferente.
En sus manos, aquella vieja canción parece desprenderse de las palabras y quedarse con su esencia.
El título ya contiene toda la imagen: el agua es ancha. Hay algo que separa, algo que parece imposible de cruzar. La canción habla de amor, de distancia y de esa sensación tan humana de saber que aquello que deseamos puede encontrarse justo al otro lado.
Douglas no necesita exagerar esa tristeza.
La deja flotar.
Y quizá ahí está la belleza de su versión. La melodía conserva su carácter melancólico, pero aparece envuelta en una serenidad casi espiritual. Es una música que no parece pedir nada al oyente; simplemente le invita a detenerse durante unos minutos.
Bill Douglas, mucho más que New Age
Llegar hasta esta canción fue también descubrir a un músico cuya trayectoria resulta bastante más amplia de lo que podría sugerir esta grabación.
Nacido en London, Ontario, en 1944, Douglas recibió una sólida formación clásica y desarrolló una carrera como compositor e intérprete, además de trabajar como pianista y fagotista. Su curiosidad musical le llevó también hacia el jazz y hacia diferentes tradiciones musicales.
Con el tiempo fue construyendo un lenguaje propio en el que convivían la música clásica, el jazz y elementos procedentes de distintas culturas.
Esa búsqueda terminó encontrando un espacio especialmente adecuado en sus grabaciones más contemplativas. Discos como Jewel Lake, Cantilena, Kaleidoscope, Deep Peace o Homeland: A Prayer for Peace muestran a un músico preocupado, sobre todo, por crear atmósferas y melodías capaces de transmitir emoción sin necesidad de artificios.
Por eso quizá “The Water Is Wide” encaje tan bien en su universo.
Al otro lado del agua
Después de escucharla varias veces, la canción dejó de ser simplemente una pista más dentro de aquel recopilatorio de Wind of Buri.
Volví a ella porque había algo que permanecía.
Tal vez fuera esa melodía que parece avanzar lentamente. Tal vez la sensación de distancia que transmite. O quizá simplemente esa extraña capacidad de algunas canciones para encontrarnos en un momento determinado y quedarse con nosotros.
“The Water Is Wide” habla de algo que conocemos todos: aquello que queremos está cerca, pero existe un espacio entre nosotros que no siempre podemos atravesar.
Bill Douglas convierte esa vieja historia en música serena, íntima y profundamente evocadora.
Y aquella canción que apareció casi por casualidad entre las pistas de un recopilatorio terminó haciendo lo que hacen los mejores descubrimientos musicales: abrir una puerta que no sabíamos que estábamos buscando.
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