Bill Douglas – “Azure”: un instante de luz en Circle of Moons
Hay discos a los que uno regresa porque siguen teniendo algo que decir muchos años después de haber sido publicados. Circle of Moons, de Bill Douglas, es uno de ellos.
Publicado en 1995 por Hearts of Space Records, el álbum pertenece a una época en la que la llamada new age todavía podía encontrar caminos muy diferentes para expresar serenidad. Bill Douglas eligió uno especialmente hermoso: apoyarse en la melodía, los instrumentos acústicos y una sensibilidad cercana a la música de cámara, dejando que las atmósferas acompañaran a las composiciones en lugar de convertirse en protagonistas.
Y dentro de ese universo hay una pieza a la que siempre merece la pena regresar: “Azure”.
El título ya nos sugiere un color, pero la música consigue algo más interesante que simplemente evocarlo. “Azure” transmite una sensación de amplitud y claridad, como si Douglas hubiera querido reducir el espacio que separa una melodía de la siguiente hasta conseguir que todo respirara con absoluta naturalidad.
No hay necesidad de grandes crescendos ni de efectos llamativos. La pieza encuentra su belleza en otro lugar.
En la delicadeza.
La música como espacio
Una de las características que más me atraen de Bill Douglas es su capacidad para escribir melodías aparentemente sencillas sin que resulten previsibles. Hay en ellas una elegancia muy particular, una manera de avanzar que parece natural y que permite que la música conserve siempre un cierto carácter contemplativo.
“Azure” es un buen ejemplo.
El piano ocupa un lugar esencial dentro de ese paisaje, mientras el resto de la instrumentación aporta profundidad y movimiento. La sensación general es acústica, cálida y muy alejada de aquellas producciones ambientales que basaban buena parte de su atractivo en largas capas de sintetizador.
Aquí la melodía importa.
Y mucho.
Douglas consigue que los instrumentos parezcan conversar entre ellos sin que ninguno tenga necesidad de imponerse sobre los demás. El resultado posee algo de música de cámara, pero también esa cualidad envolvente que hizo que determinados trabajos publicados por Hearts of Space encontraran un público especialmente receptivo entre quienes buscaban otra forma de escuchar.
Dentro de Circle of Moons
Escuchar “Azure” aisladamente permite apreciar su belleza, pero hacerlo dentro de Circle of Moons ofrece una perspectiva diferente.
El álbum está construido como un recorrido por diferentes estados de ánimo en el que aparecen la tradición clásica, las influencias celtas y el lenguaje ambiental que caracteriza buena parte de la trayectoria de Douglas.
No son elementos colocados unos junto a otros de manera artificial. Forman parte de un mismo lenguaje.
Y precisamente por eso “Azure” funciona tan bien como una de las piezas centrales del álbum. No necesita apartarse del conjunto para llamar nuestra atención; pertenece a ese paisaje y, al mismo tiempo, posee una personalidad perfectamente reconocible.
Volver a escuchar
Hay músicas que asociamos inmediatamente con una determinada época. Otras, sin embargo, parecen quedar fuera del calendario.
Para mí, “Azure” pertenece a esta segunda categoría.
Escucharla hoy significa reencontrarse con una manera de entender la música ambiental en la que la calma no dependía de repetir una fórmula. Había espacio para el piano, las maderas, las voces, las cuerdas y la melodía, y sobre todo había espacio para que el oyente completara con su propia imaginación aquello que la música sugería.
Quizá esa sea la razón por la que Circle of Moons continúa resultando tan atractivo.
Y quizá sea también la razón por la que, después de tantos años, “Azure” siga siendo una de esas pequeñas piezas a las que merece la pena volver cuando necesitamos apartarnos durante unos minutos del ruido que nos rodea.
No hace falta buscarle demasiadas explicaciones.
Basta con escucharla.
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