🌊 Paul Speer & David Lanz – “Behind the Waterfall”: un viaje a la New Age de 1985
1985 era la época dorada de la llamada música New Age. Paul Speer y David Lanz eran dos de los máximos exponentes de aquella corriente que proponía una manera diferente de escuchar música, más atmosférica, relajada y conectada con la naturaleza.
🎹 David Lanz y Paul Speer: dos formas de entender la misma música
David Lanz llegaba a aquella colaboración después de haber comenzado a construir una carrera alrededor del piano y de una música profundamente melódica. Paul Speer aportaba una dimensión diferente, especialmente a través de la guitarra eléctrica y de una sensibilidad más cercana al rock y a las texturas ambientales.
La combinación resultaba perfecta.
Su encuentro dio como resultado Natural States, un álbum publicado aquel mismo año que se convirtió en una de las referencias de aquella primera etapa de la New Age. Entre sus temas destaca “Behind the Waterfall”, una composición que resume perfectamente el espíritu del disco.
David Lanz aporta el piano y la melodía, mientras Paul Speer añade guitarras, sintetizadores y texturas ambientales. El resultado es una pieza sencilla pero muy evocadora, donde cada sonido parece formar parte de un paisaje.
El propio título ya sugiere lo que vamos a encontrar: estar detrás de una cascada, alejados del ruido exterior, escuchando únicamente el agua y la naturaleza. La música consigue transmitir esa sensación sin necesidad de palabras.
La canción comienza creando precisamente esa sensación. Una pequeña intervención de flauta abre el camino y poco después aparecen los sonidos electrónicos, envolviendo la melodía en una atmósfera casi mágica.
Entonces entra el motivo principal.
Y ahí está la magia.
No es una composición complicada. Su fuerza reside precisamente en su sencillez melódica y en la manera en que los diferentes sonidos van construyendo alrededor de ella un paisaje.
David Lanz escribió la pieza y, según una entrevista posterior, lo hizo en apenas unos veinte minutos.
A veces ocurre eso con las grandes melodías.
No necesitan meses de trabajo para nacer.
Quizá simplemente estaban esperando el momento adecuado para aparecer.
Lo interesante es que, aunque la producción conserva inevitablemente el sonido de los sintetizadores de los años ochenta, la melodía ha sobrevivido perfectamente al paso del tiempo. Y ahí reside buena parte de su encanto.
Para quienes vivimos aquella época, discos como Natural States eran también una forma de descubrir nuevos mundos musicales. No existían las plataformas digitales ni el acceso inmediato a millones de canciones. Encontrar un álbum de New Age podía convertirse en todo un descubrimiento.
“Behind the Waterfall” sigue siendo hoy una pequeña cápsula de aquel momento. Una canción que nos devuelve a 1985 y a una época en la que la música parecía invitarnos a detenernos, cerrar los ojos y dejar volar la imaginación.
Y quizá eso sea lo mejor que podemos pedirle a una canción: que después de tantos años todavía sea capaz de llevarnos a otro lugar.
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