Laliya – “Desert Oak”: un paisaje exótico convertido en música
Mi toma de contacto con Laliya fue “Desert Oak”, y recuerdo perfectamente la sensación que me produjo escucharla por primera vez. Había en aquel tema algo diferente, una sonoridad exótica y poco habitual que, lejos de resultar extraña, me pareció tremendamente fresca y original. La propuesta musical del grupo tenía personalidad, pero además contaba con algo fundamental: una melodía capaz de atraparte prácticamente desde las primeras notas.
En ocasiones, la música más sugerente nace precisamente de la combinación de elementos que, en principio, parecen pertenecer a mundos distintos. Laliya es uno de esos proyectos difíciles de encasillar: un dúo australiano formado por James Maguire y Melissa Howlett-Maguire que convirtió instrumentos tradicionales, percusión y tecnología en una personalísima forma de música instrumental.
Su sonido nace del encuentro entre instrumentos de diferentes tradiciones, con el dulcimer de los Apalaches, el djembe y el didgeridoo como algunos de sus elementos más característicos.
Y es precisamente esa combinación la que hace que “Desert Oak” tenga una personalidad tan especial. El dulcimer dibuja desde el comienzo una melodía luminosa y envolvente, mientras la percusión aporta movimiento y una sensación casi orgánica. Cuando aparecen las sonoridades más profundas y ancestrales, el tema adquiere todavía mayor amplitud y parece transportarnos a un paisaje remoto.
El título tampoco parece casual. El desert oak, árbol característico de las regiones áridas de Australia, evoca resistencia, silencio y naturaleza. La música consigue transmitir esas mismas sensaciones sin necesidad de recurrir a grandes artificios. Hay espacio, tierra, horizonte y una cierta espiritualidad en su desarrollo.
Pero lo que más me sigue atrayendo de “Desert Oak” es precisamente su capacidad para combinar exotismo y melodía. Podría haberse quedado en una pieza atmosférica basada únicamente en texturas y sonidos poco convencionales, pero Laliya introduce una línea melódica clara, reconocible y tremendamente pegadiza. Esa es, en mi opinión, la clave de su encanto: primero te sorprende su sonido y después la melodía consigue que quieras volver a escucharla.
El tema pertenece a Just Like River, un trabajo que resume muy bien la filosofía de Laliya: instrumentos tradicionales, ritmos de diferentes culturas, electrónica y una sensibilidad cercana a la música contemplativa, pero siempre con un marcado sentido melódico.
Con el paso del tiempo he descubierto muchos artistas y proyectos que transitan por estos territorios, pero sigo pensando que “Desert Oak” es una magnífica puerta de entrada al universo de Laliya. Aquella primera escucha tenía algo de descubrimiento: una música diferente, exótica, cálida y sorprendentemente cercana.
A veces un grupo consigue que nos detengamos simplemente porque escuchamos unos sonidos que no esperábamos. Laliya lo hizo conmigo a través de “Desert Oak”, una pieza que todavía conserva esa capacidad de llevarme, durante unos minutos, muy lejos de aquí.
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