Tim Story – In Search of Angels: música para escuchar con el alma
Reales o imaginarios, visibles o invisibles, divinos o humanos… los ángeles han acompañado al ser humano desde el principio de los tiempos. Han sido fuente de inspiración para pintores, escritores y músicos, símbolos de protección, esperanza y consuelo. Quizá por eso, cuando hace años descubrí el recopilatorio In Search of Angels, sentí que no era un disco más de música New Age, sino una invitación a detener el tiempo y mirar hacia nuestro interior.
El álbum formaba parte de la magnífica colección The Music Inside You, editada por Windham Hill, un sello que durante las décadas de los ochenta y noventa marcó el camino para toda una generación de amantes de la música instrumental, ambiental y contemporánea. De todos los títulos de aquella serie, In Search of Angels siempre fue el que más llamó mi atención. Su portada, su título y, sobre todo, la música que contenía parecían hablar un lenguaje diferente, lleno de serenidad, belleza y espiritualidad.
Aunque se trata de un recopilatorio con obras de distintos artistas del sello, el auténtico hilo conductor es Tim Story, cuya sensibilidad impregna todo el proyecto. Nacido en Filadelfia en 1957, Story lleva más de cuatro décadas explorando un territorio donde la música electrónica, la música de cámara y el minimalismo conviven con absoluta naturalidad. Su estilo nunca busca el efectismo; prefiere sugerir antes que imponer, dejando que cada nota encuentre su espacio y que sea el propio oyente quien complete el viaje emocional.
No es casualidad que muchos lo consideren uno de los grandes arquitectos de la música ambiental contemporánea. Sus composiciones poseen una delicadeza extraordinaria, donde los pianos, los sintetizadores y las texturas electrónicas dialogan con una elegancia poco común. Escuchar a Tim Story es contemplar un jardín japonés o una escultura perfectamente equilibrada: cuanto más tiempo permaneces frente a ella, más detalles descubres.
En In Search of Angels, esa filosofía alcanza una de sus expresiones más bellas. El álbum reúne piezas de artistas tan importantes como Wim Mertens, Øystein Sevåg, Jane Siberry, Patti Larkin o Ray Lynch, pero nunca pierde la unidad. Muy al contrario, cada composición parece formar parte de un mismo paisaje sonoro, donde la espiritualidad no nace de referencias religiosas explícitas, sino de la capacidad de la música para transmitir paz, recogimiento y belleza.
Entre las aportaciones de Tim Story, destaca especialmente "Theme from In Search of Angels", una pieza de enorme sensibilidad que parece suspendida en el aire. Su piano y sus delicadas atmósferas electrónicas crean una sensación de calma absoluta, convirtiéndose en el corazón emocional del disco. Es una música que invita a cerrar los ojos, respirar lentamente y dejar que las preocupaciones desaparezcan durante unos minutos.
Ray Lynch The Oh Of Pleasure
Ray Lynch y la magia de "The Oh Of Pleasure"
Si hay un tema capaz de resumir la esencia de la música New Age de los años ochenta, ese es "The Oh Of Pleasure", de Ray Lynch. Incluido originalmente en su extraordinario álbum Deep Breakfast (1984), esta composición se convirtió con el paso del tiempo en una de las piezas más representativas del género.
Su melodía posee una belleza difícil de describir. Los sintetizadores de Lynch dibujan un paisaje luminoso y cristalino donde cada sonido parece flotar con absoluta naturalidad. No hay prisas ni artificios; únicamente una sucesión de melodías que transmiten serenidad, optimismo y una sensación casi infantil de asombro ante la belleza del mundo.
Su inclusión en In Search of Angels resulta completamente natural. Lejos de romper la atmósfera del recopilatorio, "The Oh Of Pleasure" aporta un instante de luz y esperanza, recordándonos que la espiritualidad también puede encontrarse en la contemplación de lo cotidiano y en la capacidad de emocionarnos con una simple melodía. Es, sin duda, uno de los momentos más memorables del álbum y una de esas composiciones que nunca envejecen.
Otro de los grandes momentos del disco llega con "Calling All Angels", interpretada por Jane Siberry junto a k.d. lang. La combinación de ambas voces consigue una emoción difícil de igualar. Es una canción llena de sensibilidad que encaja perfectamente con el espíritu contemplativo del recopilatorio y aporta el contrapunto vocal a un álbum dominado por la música instrumental.
En la contraportada del disco podía leerse una frase que resume perfectamente su filosofía:
«De todas las artes, ninguna posee más características de lo divino que la música. Durante miles de años, los ángeles han sido una imagen persistente e influyente en la vida humana. Esta colección especial se inspira en la paz, la belleza y el encanto de los ángeles, estén donde estén.»
Pocas veces una declaración de intenciones ha sido tan fiel al contenido de un álbum. In Search of Angels no pretende ofrecer respuestas ni transmitir un mensaje concreto; simplemente crea un espacio donde el oyente puede detenerse, respirar y dejar que la música haga su trabajo.
Más de tres décadas después de su publicación, continúa siendo una de esas pequeñas joyas que merece la pena redescubrir. Un disco que confirma el enorme talento de Tim Story y que reúne algunos de los nombres más inspirados del universo Windham Hill. Porque, al final, quizá los ángeles no siempre tengan alas. A veces basta una melodía para sentir que están muy cerca.
Algunos extractos de este articulo pertenecen al blog la voz de los vientos
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