OOOTOKO – Theme Of Parallax: cuando la música colectiva se convierte en una experiencia cinematográfica
De vez en cuando aparece un disco que consigue romper la rutina de las escuchas habituales. Un álbum que obliga a detenerse, apagar el ruido exterior y prestar atención porque lo que sucede en sus surcos no se parece demasiado a nada conocido. Eso es exactamente lo que me ocurrió con OOOTOKO. Descubrí el grupo a finales de 2025, pero ha sido durante este año cuando he podido sumergirme realmente en su universo sonoro. Y cuanto más lo escucho, más convencido estoy de que estamos ante una de las propuestas más originales aparecidas en los últimos años.
Dentro de ese extraordinario álbum debut hay una pieza que resume perfectamente la filosofía del proyecto: Theme Of Parallax. No es simplemente la canción que abre el disco; es la puerta de entrada a un paisaje musical donde las etiquetas dejan de tener sentido. Desde sus primeros compases establece el tono emocional del viaje y prepara al oyente para una obra construida con paciencia, sensibilidad y una evidente vocación artística.
Diecinueve músicos, una sola voz
OOOTOKO nace de una idea del violinista belga Damien Chierici, quien decidió reunir a un grupo de músicos procedentes de mundos aparentemente incompatibles. El resultado fue una formación integrada por diecinueve intérpretes de diferentes generaciones, países y estilos musicales.
Lo interesante es que el objetivo nunca fue construir una gran orquesta ni una banda convencional. La intención era aprovechar precisamente la diversidad de sus integrantes para crear un lenguaje común donde convivieran el pop, el folk, el jazz, la música clásica, el rock progresivo y la música cinematográfica sin que ninguna de esas influencias dominara sobre las demás.
Ellos mismos describen su sonido como un "pop de cámara crudo y auténtico", una definición que resulta sorprendentemente acertada. Existe una evidente sofisticación en los arreglos, pero nunca se percibe artificio ni exhibicionismo técnico. Todo está puesto al servicio de la emoción.
Theme Of Parallax: una introducción perfecta
Theme Of Parallax funciona casi como una obertura cinematográfica. Su construcción es pausada, permitiendo que cada instrumento encuentre su espacio sin prisas. No busca el impacto inmediato ni el estribillo fácil. Prefiere desarrollar una atmósfera envolvente que va creciendo de manera orgánica.
El título hace referencia al efecto de la paralaje, ese fenómeno óptico por el cual un objeto parece cambiar de posición dependiendo del punto desde el que se observa. Musicalmente ocurre algo parecido: cada nueva escucha descubre detalles distintos. Un pequeño motivo del piano, una línea de cuerda apenas insinuada, un diálogo entre instrumentos de viento o una textura vocal que había pasado desapercibida anteriormente.
Es una composición que exige atención, pero recompensa ampliamente al oyente. No pretende impresionar mediante la complejidad, sino seducir poco a poco hasta construir un paisaje sonoro de enorme riqueza emocional.
Minimalismo, jazz y música de cámara
Uno de los grandes atractivos de OOOTOKO reside en su capacidad para integrar influencias muy diversas sin perder personalidad. En Theme Of Parallax pueden apreciarse ecos del minimalismo contemporáneo, especialmente en la repetición de pequeñas células melódicas que evolucionan lentamente. También aparecen armonías propias del jazz moderno y una utilización de las cuerdas claramente heredera de la música de cámara europea.
Sin embargo, reducir la pieza a una suma de influencias sería injusto. Lo verdaderamente importante es cómo todos esos elementos terminan formando un lenguaje propio. No hay intención de demostrar cuánto saben tocar sus músicos; existe únicamente el deseo de construir belleza colectiva.
Ese equilibrio entre sencillez aparente y sofisticación compositiva convierte la escucha en una experiencia especialmente gratificante para quienes disfrutan descubriendo nuevos matices con el paso del tiempo.
Una producción que respira
En una época dominada por producciones excesivamente comprimidas y sobrecargadas de capas digitales, el debut de OOOTOKO resulta casi un acto de resistencia. La grabación conserva espacio, profundidad y dinámica. Cada instrumento mantiene su personalidad y puede escucharse con claridad dentro del conjunto.
La sensación es la de encontrarse frente a músicos reales compartiendo un mismo espacio físico, escuchándose mutuamente y reaccionando unos a otros. Esa interacción humana aporta una calidez que resulta difícil de conseguir mediante producciones excesivamente procesadas.
Damien Chierici ha explicado en diversas entrevistas que la mayor dificultad del proyecto no fue artística sino logística. Coordinar ensayos, grabaciones y agendas de diecinueve músicos era un auténtico rompecabezas. Pero precisamente ese esfuerzo es el que termina otorgando autenticidad al resultado final.
Medellín
Si Theme Of Parallax abre la puerta al universo de OOOTOKO, Medellín representa su lado más luminoso y accesible. Damien Chierici la define como un viaje sensorial inspirado en la cultura latinoamericana, y resulta difícil encontrar una descripción mejor.
La canción desprende vitalidad, color y movimiento, pero sin caer nunca en los tópicos habituales. Sus ritmos, las líneas melódicas y la riqueza instrumental consiguen transmitir optimismo conservando la elegancia que caracteriza a todo el disco.
Inisherin
En el extremo opuesto encontramos Inisherin, la delicada pieza que pone punto final al álbum. Aquí el grupo demuestra que también domina el lenguaje de la contemplación. Todo parece suspendido en el tiempo mientras las voces y los instrumentos construyen un final de enorme sensibilidad, casi espiritual.
Un disco para escuchar sin prisas
El álbum homónimo de OOOTOKO, publicado en 2024, está formado por doce composiciones que mantienen un nivel artístico extraordinariamente alto. No hay canciones de relleno ni concesiones comerciales. Cada pieza aporta una perspectiva distinta dentro de un conjunto perfectamente cohesionado.
Entre las colaboraciones destacan las voces de Dan San, Elena Lacroix (Eosine) y Liam O'Maonlaí, cantante de Hothouse Flowers, cuya presencia añade matices folk que enriquecen todavía más una propuesta ya de por sí inclasificable.
Las referencias que suelen citarse para describir el proyecto —desde François de Roubaix hasta Bonobo o Snarky Puppy— ayudan a situarlo, aunque ninguna consigue definir completamente su personalidad. OOOTOKO posee una identidad propia que trasciende las comparaciones.
Conclusión
En un panorama musical donde resulta cada vez más complicado encontrar propuestas realmente novedosas, OOOTOKO representa una agradable excepción. Theme Of Parallax resume mejor que ninguna otra pieza la esencia del grupo: una música construida desde la escucha mutua, la creatividad colectiva y el placer de interpretar juntos.
Es un disco que no busca convertirse en un éxito inmediato. Aspira a algo mucho más ambicioso: permanecer en la memoria del oyente y revelar nuevos matices con cada escucha. Si disfrutas de artistas capaces de combinar la sensibilidad del folk, la elegancia de la música clásica, la libertad del jazz y la ambición del rock progresivo, probablemente OOOTOKO termine convirtiéndose también en uno de tus descubrimientos favoritos.
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