Hay músicas que no parecen destinadas a ser escuchadas sin más : se sienten y se anclan al corazón no pasan y permanecen. Vide Cor Meum es una de ellas.
La primera vez que suena, parece surgir desde otro tiempo. Las voces se elevan lentamente, como si no pertenecieran del todo al mundo terrenal, y de pronto el oyente se encuentra suspendido entre el amor, la belleza y una melancolía profunda. “Vide cor meum” —mira mi corazón— no es solo un título: es una invitación directa al alma.
La obra fue compuesta por Patrick Cassidy, compositor irlandés nacido en 1956 en Claremorris, condado de Mayo, cuya música se mueve con naturalidad entre lo clásico, lo coral y lo cinematográfico. Aunque Cassidy se formó inicialmente en matemáticas, su destino terminó encontrándose con la música, y con una forma muy particular de escribirla: emocional, espiritual y atemporal.
Vide Cor Meum nació para el cine. Fue creada específicamente para la película Hannibal (2001), dirigida por Ridley Scott, en una escena ambientada en Florencia que muestra una representación operística al aire libre. Sin embargo, la pieza trascendió rápidamente su función narrativa para convertirse en una obra independiente, capaz de vivir por sí sola fuera de la pantalla.
La letra está inspirada en La Vita Nuova de Dante Alighieri, concretamente en el soneto A ciascun’alma presa. En ella, el amor aparece como una experiencia absoluta, casi sagrada, encarnada en la figura de Beatriz. Por eso la música avanza con solemnidad, como una confesión íntima transformada en canto.
La interpretación original está a cargo de Danielle de Niese, soprano que da voz a Beatriz, y Bruno Lazzaretti, tenor en el papel de Dante, acompañados por coro y orquesta. Las voces no compiten: dialogan, se buscan, se responden, hasta fundirse en un clímax que deja al oyente sin palabras.
Aunque muchos la conocen por el cine, Vide Cor Meum forma parte de la banda sonora oficial de Hannibal y ha sido publicada también en ediciones especiales, como el single conmemorativo del 20º aniversario, además de aparecer en recopilaciones de arias clásicas. Incluso fue reutilizada más tarde en otra película de Ridley Scott, Kingdom of Heaven (2005), confirmando su fuerza universal.
Con el paso del tiempo, la pieza ha encontrado su lugar en conciertos, ceremonias y grandes escenarios, demostrando que no pertenece solo a una película, sino a un espacio más amplio: el de las obras que conectan directamente con la emoción humana.
Vide Cor Meum no necesita ser entendida del todo. Basta con dejarla entrar. Porque cuando la música te pide que mires su corazón, en realidad, te está pidiendo que mires el tuyo.
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