Eric Tingstad: maestro de la guitarra americana y su nuevo horizonte sonoro en “Heaven” (2025)
Eric Tingstad ha construido, a lo largo de más de cuatro décadas, una de las carreras más singulares, profundas y versátiles dentro de la música instrumental estadounidense. Productor, compositor y guitarrista ganador de un GRAMMY, Tingstad se mueve con naturalidad entre el fingerstyle, la americana, el blues, la ambient music y la new age, creando un universo sonoro que no entiende de fronteras.
Su trayectoria es un viaje continuo por el paisaje —físico, emocional y espiritual— de Estados Unidos, y en 2025 vuelve a sorprender con un nuevo tema, “Heaven”, donde una vez más fusiona tradición, sensibilidad contemporánea e introspección.
De Segovia a la New Age: los primeros pasos
A mediados de los años 70, el joven Tingstad comenzó a estudiar con maestros formados en la tradición del legendario Andrés Segovia, lo que cimentó su técnica precisa y su sensibilidad clásica. Esa formación se reflejó en su debut discográfico, On the Links (1982), un álbum de once composiciones originales que se enmarcaban en el naciente movimiento new age: música contemplativa, limpia y emocionalmente expansiva.
Desde el inicio, Tingstad mostró un talento poco común para crear atmósferas, más que canciones.
La química con Nancy Rumbel y un camino compartido
En 1985 inició una de las colaboraciones más prolíficas e influyentes de la música instrumental contemporánea: Tingstad & Rumbel. Su primer álbum juntos, The Gift, una colección acústica navideña, vendió más de medio millón de copias, consolidándolos como un dúo esencial dentro del género.
Durante ese periodo, la música de Tingstad evolucionó hacia un sonido más maduro y sofisticado, enriquecido con instrumentos de viento, texturas acústicas cálidas y composiciones elegantes.
Etapa Narada/Virgin: expansión internacional
Entre 1987 y 2004, Tingstad firmó un contrato de varios álbumes con Narada / Virgin, sello clave de la música instrumental global. Allí publicó 17 trabajos, hoy pertenecientes a Universal Music Group, que ayudaron a llevar su obra a audiencias de todo el mundo.
Su sonido —un cruce natural entre folk americano, new age, jazz suave y ambient— lo convirtió en un referente del paisaje musical relajante pero sofisticado.
Reconocimiento y legado
El año 2000 marcó un hito con su presentación en Carnegie Hall, un honor reservado solo a los músicos de mayor prestigio.
Tres años más tarde, en 2003, obtuvo el GRAMMY al Mejor Álbum New Age por Acoustic Garden, donde participó como artista, ingeniero y productor. A ello se sumó en 2006 el Premio Coyote por su liderazgo en el mundo de las artes escénicas.
Tingstad no solo destaca como músico: su compromiso ambiental y comunitario —centrado en la preservación histórica, los paisajes naturales y el activismo ecológico— también inspira directamente su obra.
En 2007 recibió otra nominación al GRAMMY por Southwest, un álbum profundamente inspirado en las tierras áridas y espirituales del suroeste estadounidense, donde definió su particular estilo “Ambient Americana”.
Le siguieron trabajos como Badlands (2012) y Mississippi (2015), este último impregnado del espíritu del delta blues y nominado a “Álbum del Año” por ZMR.
2025: “Heaven”, un respiro luminoso para un mundo que cambia
Este año, Tingstad vuelve a sorprender con “Heaven” (2025), una pieza que refleja la madurez plena de su lenguaje musical. Si en décadas anteriores exploró el desierto, las llanuras y los ríos de América, en “Heaven” decide mirar hacia arriba: hacia el cielo como metáfora de calma, trascendencia y esperanza.
¿Cómo suena “Heaven”?
Una guitarra fingerstyle suave, precisa, casi susurrada.
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Armonías abiertas, que recuerdan paisajes amplios y silenciosos.
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Un tono espiritual sin ser solemne: más cercano a la paz cotidiana que a lo sagrado institucional.
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Una producción limpia, íntima, donde cada nota respira.
“Heaven” no es grandilocuente ni pretende imponerse: es una invitación a detenerse, a mirar los pequeños halos de luz que atraviesan el día.
Tingstad vuelve a demostrar que su música no necesita artificios para emocionar; basta una guitarra, un espacio sonoro bien construido y una intención clara.
El tema parece dialogar con toda su trayectoria: la técnica clásica de sus inicios, el espíritu contemplativo de los 80, la estética americana de los 2000 y su sensibilidad bluesera reciente. En él conviven todas sus etapas con una naturalidad conmovedora.
Un artista que sigue creciendo
A sus más de 40 años de carrera, Eric Tingstad continúa en un estado creativo vibrante. “Heaven” es una muestra de que aún tiene nuevas historias que contar, nuevos paisajes que pintar y nuevas emociones que ofrecer.
Puede que su música sea tranquila, pero su evolución no lo es:
Tingstad sigue moviéndose, explorando y reinventándose, fiel a su viaje interior y a esa profunda conexión con la tierra y el espíritu que define toda su obra.
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