Transatlantic Sessions: un puente musical entre épocas y continentes
Para comprender plenamente la magia detrás de ciertas interpretaciones del folk contemporáneo, conviene comenzar por Transatlantic Sessions, un proyecto que desde los años 90 se ha convertido en un espacio único donde convergen historias, tradiciones y trayectorias musicales de ambos lados del Atlántico.
Origen y evolución histórica de Transatlantic Sessions
La idea nació en 1995 como una producción para la televisión británica. Los productores querían capturar algo que rara vez se registraba de manera natural: músicos de enorme talento reunidos en un entorno íntimo, lejos de los focos del escenario y sin la presión de un público masivo.
Escoger las Highlands de Escocia no fue casualidad: el paisaje, con sus montañas, lagos y silencio, funciona casi como un participante más de las grabaciones. Desde entonces, varias temporadas han sido filmadas allí, con un elenco rotativo de artistas como Emmylou Harris, James Taylor, Jerry Douglas, Aly Bain, Jay Ungar, entre muchos otros.
El concepto permanece prácticamente inalterado:
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Reunir músicos de música folk, americana, celtic, bluegrass y old-time.
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Grabar en directo, sin grandes artificios.
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Fomentar la improvisación y la interacción natural entre tradiciones.
A lo largo de las décadas, Transatlantic Sessions ha pasado de ser un experimento televisivo a convertirse en un referente cultural que documenta magistralmente el mestizaje musical del mundo anglosajón.
Aly Bain y Jay Ungar: guardianes de tradiciones vivas
Dos de las figuras que mejor representan este espíritu colaborativo son Aly Bain y Jay Ungar, cuyos caminos musicales, aunque nacidos en contextos muy distintos, encuentran una armonía extraordinaria al juntarse.
Aly Bain: el sonido de las Shetland
Nacido en las remotas islas Shetland, Aly Bain se formó en una tradición musical profundamente ligada al mar, a la vida comunitaria y a la transmisión oral. Desde joven destacó por su estilo expresivo, capaz de unir la energía del fiddle escocés con un lirismo muy personal.
Durante su carrera ha sido miembro de grupos como Boys of the Lough, ha colaborado con músicos de medio mundo y ha recibido distinciones por su contribución al patrimonio cultural escocés. Su papel en Transatlantic Sessions es fundamental: además de interpretar, actúa como anfitrión musical y puente entre estilos.
Jay Ungar: la nostalgia hecha melodía
En contraste, Jay Ungar creció en el ambiente folk de Estados Unidos, tocando música old-time, contra-danzas y repertorio tradicional. Su talento no solo reside en su violín, sino también en su capacidad creativa como compositor.
En 1982 escribió “A Shokan Farewell”, la pieza que lo haría mundialmente conocido. Aunque contemporánea, su estilo recuerda a valses del siglo XIX y transmite una nostalgia que parece heredada de épocas pasadas.
La colaboración entre Aly Bain y Jay Ungar dentro de Transatlantic Sessions es un ejemplo perfecto del espíritu del proyecto: dos trayectorias separadas por un océano, pero unidas por una sensibilidad común hacia la música tradicional.
“A Shokan Farewell”: historia, significado y legado
Llegamos al corazón emocional de este artículo: “A Shokan Farewell”.
El origen de la composición
Escrita en la región de Shokan, en las montañas Catskill de Nueva York, la pieza nació tras un verano especialmente emotivo para Jay Ungar, quien dirigía talleres de música y convivía con alumnos en un ambiente muy unido. La despedida anual de aquel grupo inspiró este vals cargado de añoranza.
El salto a la fama: Ken Burns y “The Civil War”
El director Ken Burns escuchó la melodía y quedó conmovido de inmediato. Decidió usarla como tema principal de su documental The Civil War (1990), lo que convirtió la composición en un fenómeno internacional. Durante años muchos espectadores creyeron que se trataba de una canción tradicional del siglo XIX—una prueba del profundo sabor histórico que transmite.
La interpretación en Transatlantic Sessions
Cuando Aly Bain y Jay Ungar la interpretan juntos, la pieza adquiere un carácter especial. Bain aporta la suavidad y claridad del fiddle escocés, mientras que Ungar guía la melodía con la calidez americana original. Es un momento que trasciende la música: un encuentro emocional donde dos tradiciones conversan con respeto, memoria y belleza.

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