Pero de esa joya hablaremos otro día.
The Voyager: El Viaje Celta de Mike Oldfield
Mike Oldfield, el visionario del rock progresivo conocido por su obra maestra Tubular Bells (1973), ha explorado a lo largo de su carrera una amplia gama de géneros, desde la electrónica hasta la new age. En 1996, con Voyager, su decimoséptimo álbum de estudio, Oldfield se sumergió en las raíces de la música celta, creando una obra que fusiona composiciones originales con arreglos de melodías tradicionales irlandesas, escocesas y gallegas. Lanzado por Warner Bros. Records, este disco representa un punto de inflexión en su trayectoria, marcado por una producción rápida y un enfoque introspectivo que evoca paisajes brumosos y lamentos ancestrales.
Un Álbum en un Momento de Transición
Voyager surgió en un periodo crucial para Oldfield. Tras dejar Virgin Records en 1992 —donde había grabado clásicos como Tubular Bells II— firmó un contrato de tres discos con Warner Bros., que culminaría en 2003 con Tubular Bells 2003. Este álbum cierra la trilogía iniciada con The Songs of Distant Earth (1994), un trabajo ambient inspirado en Arthur C. Clarke.
Fascinado por la música folclórica europea, y con la música celta en pleno auge Oldfield vio una oportunidad para honrar tradiciones ancestrales mientras combinaba su sonido característico: capas de guitarra acústica, gaitas, cuerdas orquestales y coros etéreos.
En entrevistas, el músico reveló que Voyager fue uno de sus álbumes más rápidos de producir:
“Lo grabé en un mes y medio, con algunas canciones compuestas y registradas en una sola mañana”.
La espontaneidad y ligereza de este proceso contrastan con la meticulosa elaboración de sus obras previas.
Un Sonido Moldeado Entre lo Acústico y lo Sinfónico
La grabación se realizó principalmente en Roughwood Studio (Buckinghamshire, Inglaterra), con sesiones orquestales en Air Studios. Oldfield inició el proyecto con una versión completamente acústica, sin overdubs ni elementos electrónicos. Sin embargo, tras recibir la crítica de la hija de un ejecutivo de Warner —quien lo tachó de “aburrido”— decidió enriquecer el sonido con sintetizadores, percusión adicional y texturas más densas.
Este giro resultó decisivo: añadió profundidad sin desvirtuar el carácter folclórico del álbum.
El disco contó con figuras clave como:
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Maire Breatnach, violinista irlandesa,
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Liam O’Flynn, legendario gaitero de Planxty,
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el coro London Voices,
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y la London Symphony Orchestra.
La suma de estos elementos dota a Voyager de un aura mítica y expansiva, casi como una banda sonora para un paisaje celta envuelto en niebla.
Lista de Pistas: Un Tapiz de Tradiciones y Originalidad
Voyager entreteje seis composiciones originales con cuatro arreglos tradicionales, construyendo un viaje sonoro que conecta la modernidad con el folclore más antiguo.
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The Song of the Sun – Bieito Romero (arreglo Oldfield) – 4:32
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Celtic Rain – Mike Oldfield – 4:41
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The Hero – James Scott Skinner (arreglo Oldfield) – 5:03
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Women of Ireland – Seán Ó Riada (arreglo Oldfield) – 6:29
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The Voyager – Mike Oldfield – 4:26
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She Moves Through the Fair – Tradicional (arreglo Oldfield) – 4:06
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Dark Island – Iain Maclachlan (arreglo Oldfield) – 5:43
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Wild Goose Flaps Its Wings – Mike Oldfield – 5:04
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Flowers of the Forest – Tradicional (arreglo Oldfield) – 6:03
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Mont St Michel – Mike Oldfield – 12:18
Women of Ireland: El Corazón Emotivo del Disco
Entre todos los temas de Voyager, “Women of Ireland” destaca como su punto más emotivo y espiritual. Basada en la composición del influyente Seán Ó Riada, esta pieza —también conocida como “Mná na hÉireann”— es una de las melodías más célebres del folclore irlandés contemporáneo.
Un Lamento con Historia
La pieza hunde sus raíces en la poesía irlandesa del siglo XVIII y se popularizó con la adaptación de Ó Riada para Ceol na nUasal. Su melodía transmite una mezcla de nostalgia, delicadeza y melancolía, evocando la figura femenina como símbolo de la propia Irlanda.
El Toque de Oldfield
Oldfield eleva esta composición con:
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guitarras acústicas en capas,
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uileann pipes expresivas,
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un coral etéreo del London Voices,
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y un acompañamiento orquestal que refuerza el carácter cinematográfico.
La interpretación combina respeto por la tradición con la sensibilidad new age de Oldfield, generando un ambiente de ritual, belleza íntima y serenidad profunda.
Es, sin duda, el centro emocional de todo Voyager.
Un Álbum Único Dentro de la Obra de Oldfield
A casi tres décadas de su lanzamiento, Voyager sigue siendo un outlier en la discografía de Mike Oldfield:
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menos ambicioso que sus grandes obras sinfónicas,
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pero más accesible, evocador y espiritualmente conectado con las raíces culturales de Europa.
Además, su publicación coincidió con —e impulsó— el resurgimiento de la música celta dentro de la new age de los 90.
Voyager no es solo un disco: es un viaje interior, un homenaje a las tradiciones que dieron forma a la música europea y un recordatorio del lado más íntimo y contemplativo de Mike Oldfield.
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