Fiona Joy Hawkins – When Shadows Talk (2025)
En un mundo donde el ruido parece gobernarlo todo, Fiona Joy Hawkins nos invita al silencio. Su nuevo álbum, When Shadows Talk (2025), es un viaje introspectivo al territorio de las emociones contenidas, una conversación delicada entre luz y sombra que solo el piano sabe expresar.
Grabado en el mítico Stuart & Sons de 97 teclas (Huon Pine), este trabajo representa una búsqueda de lo esencial. Fiona lo concibió durante un periodo de aislamiento autoimpuesto, con el propósito de reencontrarse con su propia voz interior. Entre cuerdas rotas, ruidos imprevistos y noches de agotamiento, nació una obra que no busca deslumbrar, sino suscitar una escucha profunda y honesta.
El eco de las sombras
Desde el primer tema, Stasis, Hawkins nos sumerge en una quietud que parece detener el tiempo. Las notas se suspenden en el aire, como si el piano respirara. Luego llega The Ghosts of War Are Marching, una pieza de intensidad conmovedora donde los ecos del pasado cobran vida.
En Lava and Snow, una de las joyas del disco, el contraste entre elementos opuestos —el fuego y el hielo— se transforma en metáfora de los estados emocionales humanos: pasión y calma, furia y ternura. Cada compás se desliza con naturalidad, sin dramatismos innecesarios, pero cargado de un magnetismo sutil.
Angel’s Message, inspirada en una pintura del artista David Vivian, ofrece un respiro luminoso. Las notas ascienden con una delicadeza que recuerda al vuelo de un ángel, mientras The Lost Ballerina nos habla de sueños infantiles extraviados y nostalgias imposibles.
El breve Hitting the Glass, inspirado por un pequeño accidente —un pájaro que chocó con una ventana—, se convierte en un microcosmos de fragilidad y belleza. Y finalmente, The Brown Bird cierra el álbum con una atmósfera de reconciliación y paz interior, como si después de un largo recorrido por la sombra, la luz regresara suavemente.
Un piano que respira
En When Shadows Talk no hay artificios ni adornos: solo piano solo, y eso basta. Fiona Joy Hawkins utiliza el silencio como parte del discurso, dejando que cada nota tenga su propio peso. La amplitud tonal del piano de 97 teclas le permite explorar graves profundos y agudos cristalinos, creando una gama emocional extraordinariamente rica.
El álbum fue producido por Peter Stevenson, con ingeniería de Michael Luchich y masterización a cargo de Tom Eaton, garantizando una sonoridad cálida y envolvente que preserva la intimidad de la interpretación.
El diálogo entre luz y sombra
Las críticas han sido unánimes: Pitch Perfect lo define como un disco “despojado pero profundo”, mientras que New Age Notes lo considera “una meditación sobre el alma y su reflejo en la sombra”. Para Ambient Visions, el álbum “captura la esencia de la quietud”, algo que solo artistas como Hawkins logran con tanta naturalidad.
Cada pieza parece formar parte de un solo pensamiento musical, un flujo continuo donde el oyente se convierte en cómplice. No es un disco para escuchar de fondo: es una invitación a detenerse, a mirar hacia adentro.
La voz de lo invisible
When Shadows Talk es, en última instancia, un testimonio de vulnerabilidad y coraje. Hawkins no pretende impresionar; pretende ser sincera. En tiempos dominados por la prisa, su música nos recuerda que incluso las sombras tienen algo que decir… si aprendemos a escucharlas.
Con este álbum, Fiona Joy Hawkins consolida su posición como una de las pianistas más sensibles y poéticas de la escena neoclásica contemporánea. Su piano no solo suena: habla, respira y conmueve.
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