🌷 Hay voces que no se apagan: solo cambian de cielo
Algunas voces parecen venir de otro mundo. Voces que abrazan, que detienen el tiempo y nos recuerdan que la belleza puede ser infinita. Entre ellas, brilla con una luz propia la de Eva Cassidy, una artista que, con su dulzura y verdad, convirtió cada canción en un milagro.
🌎 Eva Cassidy y su disco Wonderful World: La canción “What a Wonderful World” como testimonio de vida
En el firmamento de la música vocal contemporánea, Eva Cassidy brilla como una estrella fugaz cuya luz perdura más allá de su breve existencia. Nacida el 2 de febrero de 1963 en Washington D.C., esta cantante y guitarrista estadounidense, con una voz soprano emotiva y versátil que abarcaba jazz, folk, blues, pop y gospel, dejó un legado póstumo que ha vendido más de seis millones de discos en todo el mundo.
Su álbum Wonderful World, lanzado en 2004 por Blix Street Records, es una compilación que reúne joyas dispersas de sus grabaciones previas, culminando en una interpretación inolvidable de “What a Wonderful World” —la misma canción que cerró su última actuación pública, seis semanas antes de su muerte por melanoma el 2 de noviembre de 1996, a los 33 años—.
Este disco no es solo una colección de temas; es un homenaje a su espíritu indomable, un puente entre su vida y la eternidad.
🎤 La breve pero intensa trayectoria de Eva Cassidy
Eva creció en un hogar musical: su padre, Hugh Cassidy, le enseñó a tocar la guitarra acústica, y desde niña cantaba en coros de iglesia, explorando una variedad de estilos. En los años 80, se unió a la escena local de Washington, colaborando con el productor Chris Biondo, con quien formó una relación romántica y profesional.
Juntos crearon la Eva Cassidy Band en 1990, junto a músicos como Keith Grimes (guitarra) y Raice McLeod (batería). Su debut, The Other Side (1992), fue un dúo con el legendario Chuck Brown, fusionando clásicos como “Fever” y “Over the Rainbow” —esta última se convirtió en su firma póstuma—.
En 1996 grabó Live at Blues Alley, un álbum en vivo que capturó su magia cruda en un club de Georgetown. Ese mismo año, diagnosticada con cáncer de piel avanzado, rechazó inicialmente un álbum de estudio, pero accedió a grabar Eva by Heart (publicado en 1997), insistiendo en incluir “Oh, Had I a Golden Thread”, su canción favorita.
Tras su muerte, su familia y Biondo impulsaron su legado: Songbird (1998), una antología luminosa, la catapultó al estrellato internacional, vendiendo millones y ganando fans como Katie Melua, quien llegó a versionarla en un dueto virtual.
Cassidy no buscaba fama; como escribió The Washington Post, “podía cantar cualquier cosa —folk, blues, pop, jazz, R&B, gospel— y hacerla sonar como la única música que importaba.”
Su voz, descrita como angelical y celestial, trascendía géneros, infundiendo cada nota con una vulnerabilidad gospel que hacía del mundo un lugar mejor.
Katie Melua y Eva Cassidy Wat A Wonderful Worl
💿 Wonderful World: una compilación que une fragmentos del alma
Lanzado ocho años después de su partida, Wonderful World es el complemento perfecto a Songbird, reuniendo pistas de sus cinco álbumes menos conocidos: Time After Time (2000), Eva by Heart, American Tune (2003), Imagine (2002) y Live at Blues Alley.
Producido con el cuidado amoroso de su familia y el sello Blix Street Records, el disco de 11 canciones y 48 minutos presenta nuevas pistas grabadas por su banda original para las versiones de apertura y cierre. Es un mosaico de su versatilidad: baladas folk, standards de jazz y soul desgarrador, todo envuelto en su timbre puro y conmovedor.
El álbum abre y cierra con ecos de esperanza y despedida, revelando su don para transformar lo ordinario en lo sublime.
🌈 “What a Wonderful World”: la última nota de una vida extraordinaria
El corazón de Wonderful World late en su pista titular: la versión de “What a Wonderful World”, compuesta por Bob Thiele y George David Weiss en 1967 para Louis Armstrong. Grabada en vivo en Blues Alley en mayo de 1996, esta interpretación de Eva es un milagro de simplicidad y emoción.
Con una introducción hablada —“Mi papá me enseñó a tocar la guitarra...”—, su voz fluye como un río sereno:
I see trees of green, red roses too / I watch them bloom for me and you / And I think to myself, what a wonderful world.
No hay adornos excesivos: solo su soprano cristalina, acompañada por bajo, batería y cuerdas añadidas en postproducción, que realzan la emotividad sin opacarla.
Pero la verdadera profundidad está en su contexto. El 17 de septiembre de 1996, en el Bayou de Washington, Eva subió al escenario por última vez, en un concierto benéfico. Debilitada por la quimioterapia y ayudada por un shot de morfina para el dolor, cerró el show con esta canción, ante su familia, amigos y fans.
“Fue un acto de generosidad milagrosa”, recuerda su sitio oficial. Keith Grimes, su guitarrista, dijo:
“Básicamente, cada canción era un gospel para Eva.”
Y en esta, hizo que el mundo pareciera realmente maravilloso, a pesar de su inminente partida.
Líneas como “I see friends shaking hands, saying ‘How do you do?’ / They're really saying ‘I love you’” resuenan como un testamento de gratitud por la belleza de lo simple: árboles verdes, bebés que crecen, colores del arcoíris en rostros ajenos.
🌺 Recepción y legado: un disco que sana el alma
Wonderful World recibió elogios unánimes, con reseñas en AllMusic y Amazon destacando su valor como “ventana a los cinco CDs que componen la otra mitad de su obra.”
Los oyentes lo describen como un disco imprescindible, alabando cómo Eva “nunca decepciona” con su voz “angelical que lo hace todo: blues, rock, baladas.”
En Rate Your Music, promedia 3.75/5, y su influencia perdura: en 2007, Katie Melua la revivió en dueto; en 2015, Nightbird expandió sus grabaciones de Blues Alley. Vendió cientos de miles de copias, consolidando su estatus póstumo.
Hoy, casi tres décadas después, Wonderful World invita a recostarse y sentir, como Eva lo hacía.
Disponible en Spotify, Apple Music o en vinilo remasterizado, es un bálsamo para tiempos turbulentos.
En palabras de sus fans:
“Escuchar a Eva es rejuvenecer el alma.”
Hay voces que no se apagan, solo cambian de cielo.
La de Eva Cassidy sigue vibrando entre las hojas verdes y las rosas rojas que cantó, recordándonos que la belleza no muere: se transforma en luz.🌹
En cada acorde de What a Wonderful World, su alma aún susurra —como un eco dulce y eterno—
“Sí… es un mundo maravilloso.”
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