Jon Mark – Land of Merlin (1992): Un Viaje Musical a la Mitología Celta
En el vasto panorama de la música new age y el ambient celta de los años 90, pocos álbumes logran capturar la esencia mística de las leyendas artúricas con la delicadeza y profundidad de Land of Merlin, lanzado en 1992 por el compositor y guitarrista inglés Jon Mark. Este disco no es solo una colección de piezas instrumentales; es una narración sonora que evoca los paisajes encantados de Cornualles, la magia de Merlín y el destino del joven Arturo. A través de sintetizadores suaves y texturas etéreas, Mark nos transporta a un mundo donde la infancia se entreteje con la mitología, recordándonos las raíces celtas que tanto influyeron en su obra.
Hay discos que nos llegan y nos de tal forma que los llevas para siempre contigo . Como si fueran caminos escondidos en un bosque antiguo, nos conducen paso a paso hacia lugares donde el tiempo pierde su fuerza y solo queda la voz de la memoria. Land of Merlin, de Jon Mark, es uno de esos viajes: un conjuro sonoro que abre las puertas de la mitología celta y nos sumerge en un universo de leyendas, ruinas y mares embravecidos.
Jon Mark: de las sesiones de rock a los paisajes celtas
Jon Mark, nacido John Michael Burchell el 8 de mayo de 1943 en Falmouth, Cornualles, Inglaterra, comenzó su carrera en la vibrante escena musical de los años 60. Como guitarrista de sesión, colaboró con leyendas del rock como The Rolling Stones, The Beatles, The Yardbirds y Jeff Beck, aportando su talento a grabaciones icónicas.
En 1968 formó el dúo Mark-Almond junto al pianista Tommy Almond, con quien lanzó álbumes como Mark-Almond (1970) y To the Heart (1976), fusionando jazz, rock y blues en un sonido innovador que, aunque subestimado, influyó en la música progresiva.
Sin embargo, fue en los años 80 cuando Mark encontró su verdadera voz. Tras mudarse a Nueva Zelanda, se alejó del rock para explorar el new age y la música ambiental.
Su álbum debut en este género, The Standing Stones of Callanish (1988), rindió homenaje a sus raíces celtas mediante sintetizadores que evocaban las antiguas piedras de las Islas Británicas. Este trabajo preparó el terreno para Land of Merlin, una continuación natural que profundiza en la herencia inglesa de Mark, inspirada en sus recuerdos de infancia en Cornualles.
The Standing Stones of Callanish (1988), rindió homenaje a sus raíces celtas mediante sintetizadores que evocaban las antiguas piedras de las Islas Británicas. Este trabajo preparó el terreno para Land of Merlin, una continuación natural que profundiza en la herencia inglesa de Mark, inspirada en sus recuerdos de infancia en Cornualles.Trágicamente, Mark falleció el 10 de febrero de 2021, dejando un legado de más de una docena de álbumes que incluyen colaboraciones como Leaving of Ireland (1999) y producciones ganadoras del Grammy, como grabaciones de cantos tibetanos en 2004.
Land of Merlin: una sinfonía de magia y nostalgia
Lanzado bajo el sello Celestial Harmonies , Land of Merlin es un álbum conceptual de 11 pistas instrumentales con una duración de aproximadamente 56 minutos.
Una tierra habitada por mitos
Land of Merlin no es solo un álbum: es un hechizo. Desde su primera nota, nos sitúa en las costas de Cornualles, donde el rumor del océano se confunde con los ecos de historias antiguas. Es un disco de once piezas que funcionan como capítulos de un cuento sin palabras: la infancia de Arturo, los unicornios que pueblan los bosques encantados, los castillos que se desmoronan entre la niebla.
Algunas piezas destacadas son:
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“Tintagel” (pista 2): un homenaje al castillo en ruinas asociado con Arturo, con texturas que sugieren brisas costeras y ecos de leyendas.
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“The Birth of Arthur” (pista 3): una melodía tierna que narra el nacimiento del rey, con acordes que evocan inocencia y profecía.
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“Merlin and the Unicorn” (pista 5): quizás la más encantadora, con arpegios luminosos que pintan un encuentro mítico en un bosque encantado.
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“The Dream of Arthur” (pista 6): introspectiva y meditativa, que nos sumerge en la dimensión onírica del destino artúrico.
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“Farewell to Childhood” (pista 10): un cierre emotivo que despide la inocencia, preparando el terreno para “The Vision” (pista 11), un epílogo trascendental.
La canción “Land of Merlin”
La canción homónima, “Land of Merlin”, es el corazón del álbum. Esta pieza instrumental de new age celta comienza con un sonido ambiental que simula el ambiente y la magia de los tiempos Artúricos, el tema nos prepara para lo que viene después en el disco un ambiente de calma y paz , todo ello jugando con capas de sintetizadores melódicos que construyen una atmósfera que es una autentica delicia musical .
Ondas suaves de sonido evocan la niebla que envuelve los acantilados de Cornualles, mientras los matices electrónicos dibujan imágenes de ruinas ancestrales y secretos ocultos. No hay letras, pero la música habla por sí misma: es la puerta de entrada a un mundo donde lo mágico y lo espiritual se entrelazan, donde el niño que fue Jon Mark recuerda con nostalgia los mitos que alimentaron su imaginación.
Un legado encantado
Land of Merlin es, sin duda, una de las obras más bellas de Jon Mark. Es un álbum que no busca deslumbrar con virtuosismo, sino envolvernos en un manto sonoro que nos invita a soñar, a contemplar, a perder la noción del tiempo. Una sinfonía de magia y nostalgia que sigue brillando con la fuerza de las leyendas eternas.
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