Wim Mertens – After Virtue: la música como espejo de las virtudes
Wim Mertens, reconocido compositor y pianista belga, nos lleva a un viaje introspectivo y profundamente humano a través de su álbum After Virtue. Este disco, lanzado en 1988, apareció tras el enorme éxito de The Belly of an Architect, pero supone un cambio radical de registro: si aquel se alzaba como una obra expansiva y cinematográfica, After Virtue se repliega hacia lo íntimo, lo esencial, lo filosófico.
Inspirado por el pensamiento de Alasdair MacIntyre y su reflexión sobre la pérdida de referentes éticos en la sociedad contemporánea, Mertens toma las virtudes clásicas como eje conceptual y emocional. Cada pieza del disco es una representación sonora de esas virtudes: prudencia, justicia, templanza, coraje, humildad, fe, esperanza y caridad. No hay palabras, pero las ideas están presentes, y vibran con una claridad que solo la música de Mertens sabe alcanzar.
Las canciones clave, como “Prudence”, “Justice” y “Humility”, exploran estos conceptos no desde la teoría, sino desde la emoción. “Prudence” nos envuelve con su delicadeza meditativa, transmitiendo sabiduría cautelosa a través de frases melódicas que respiran con cada silencio. “Justice” fluye como una balanza invisible, en la que la equidad se expresa en repeticiones melódicas y modulaciones que evocan armonía, equilibrio y firmeza moral. En “Humility”,el piano de Mertens se eleva y se repliega como una oración laica, dejando tras de sí una estela de recogimiento y belleza.
La fuerza de After Virtue reside en su capacidad para hablarnos de sentimientos universales sin necesidad de traducción. La conexión que establece con quien escucha es directa, inmediata y profunda. Cada virtud representada se vuelve reconocible no porque la hayamos aprendido, sino porque la sentimos en lo más hondo de nosotros. Lo que Mertens consigue aquí es revelador: convierte conceptos abstractos en emociones palpables.
Es asombroso cómo logra tanta riqueza expresiva con tan pocos elementos. Cada pieza de After Virtue parece tan completa y estructuralmente sólida como una obra minimalista escrita para una orquesta entera. Y sin embargo, no echamos en falta ningún instrumento adicional. Esa economía de medios es también una declaración estética y ética: menos es más, pero también, menos es más verdadero.
Con “Prudence”, Wim Mertens nos recuerda que la música puede ser, también, una forma de pensamiento. Un pensamiento tranquilo, pausado, lleno de conciencia. Una virtud que —en tiempos ruidosos— se vuelve revolucionaria.

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