El descubrimiento de Donna McKevitt: cuando la música te encuentra
Hay veces en que te topas con obras o canciones que, nada más escucharlas, despiertan tu interés o atención de manera fulminante. Algo ocurre en un instante: toda tu mente y tu cuerpo se concentran en una serie de notas que te dejan absorto durante unos minutos, inmerso en la música celestial que estás oyendo.
Eso es exactamente lo que me ocurrió con la música de Donna McKevitt al escuchar su disco Cut. Entonces la pregunta surgió con total naturalidad:
¿Cómo no había oído hablar antes de ella?
¿Cómo es posible que una mujer que realiza este tipo de música con tanta emoción, tanta contención y tanta belleza, haya permanecido fuera de mi radar?
Y como suele suceder con los grandes descubrimientos, una canción llevó a otra, y esa a un disco completo, y ese disco a una búsqueda más amplia por su obra. Aquí comparto lo que encontré:
¿Quién es Donna McKevitt?
Donna McKevitt es una compositora británica cuya obra se mueve entre la música clásica contemporánea, la música experimental, la electrónica ambiental y la banda sonora. Comenzó su trayectoria en los años noventa como miembro del grupo Miranda Sex Garden, conocido por su fusión de canto medieval, gótico y rock alternativo.
Su carrera en solitario, sin embargo, ha estado marcada por una búsqueda íntima, poética y profundamente emotiva. Uno de sus primeros trabajos destacados fue Translucence, donde musicalizó textos del cineasta Derek Jarman, y desde entonces ha desarrollado un universo musical minimalista, introspectivo y emocionalmente denso.
Ha colaborado con artistas visuales, cineastas, coreógrafos y poetas, lo que convierte a su música en una experiencia multisensorial: cada pieza suya suena como si formara parte de una historia, una escena, una emoción no verbalizada.
Cut (2025): el susurro que lo dice todo
En Cut, su álbum de 2025 publicado bajo el sello Instant Karma Classics, Donna McKevitt entrega un conjunto de ocho piezas breves que suman poco más de 23 minutos. Pero no te dejes engañar por la duración: lo que contiene este disco es intensidad emocional en estado puro, sin adornos ni grandilocuencias.
Es un disco de silencios medidos, de belleza contenida, de cuerdas que parecen hablar en susurros y de melodías que tocan sin herir. Es música para detener el tiempo.
Tracklist:
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Gush – 3:13
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Turning – 2:25
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Emina – 4:32
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La Via – 1:32
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Suite – 2:59
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Dido – 3:04
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Cut – 2:16
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Fly – 3:01
“Turning”: una rotación emocional
Turning, la segunda pieza del disco, es breve pero intensa. En apenas 2:25 minutos, Donna McKevitt crea una atmósfera de introspección y transformación emocional. Es una pieza que gira lentamente sobre sí misma, como si cada nota fuera un pensamiento que regresa, una emoción que cambia de forma. El tema se inicia con unas notas de piano cadenciosas y meláncolicas como si no fuera a pasar nada , de repente se inicia una melodía con cuerdas que se va adueñando del tema llenandolo de emoción
Aquí no hay explosiones ni dramatismo. Sólo una especie de suave persistencia que nos va llevando a un lugar diferente del que partimos. Turning parece decirnos que no hace falta gritar para conmover, y que los verdaderos giros de la vida suelen ocurrir en silencio.
“Emina”: el centro emocional del álbum
Emina es, quizá, la pieza más profunda del álbum. Con más de cuatro minutos de duración, se siente como el núcleo emocional de Cut. Su estructura va creciendo de manera casi imperceptible, tejiendo una red de cuerdas melancólicas que rozan lo sagrado.
Hay en Emina un aire de lamento antiguo, como si estuviéramos escuchando una plegaria que viene de muy lejos, de otra época o de otro mundo interior. Es música que no se olvida porque deja una huella. Te acompaña incluso después de que ha terminado.
Conclusión
Descubrir a Donna McKevitt ha sido como encontrar una habitación secreta dentro de la música contemporánea. Cut es un disco que no busca impresionar, sino acariciar el alma. Y piezas como Turning o Emina nos recuerdan que todavía existe música que puede tocarnos con suavidad, sin necesidad de aspavientos ni artificios.
Si aún no la has escuchado, este puede ser el momento de dejarte llevar por la delicadeza de su arte. Porque a veces la música también nos encuentra a nosotros.
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