Michael Hoppé, Martin Tillman y Tim Wheater – Afterglow: un suspiro de eternidad
Hay discos que no necesitan alzar la voz para conmover. Afterglow, la obra conjunta de Michael Hoppé, el chelista Martin Tillman y el flautista Tim Wheater, es precisamente eso: un susurro que cala hondo, un aliento de belleza suspendido en el tiempo. Publicado el 22 de junio de 1999 por el legendario sello Hearts of Space (HOS 11091), este álbum representa una de las cumbres de la música new age contemporánea, donde cada nota es un gesto de ternura, una evocación de melancolía y esperanza.
Este proyecto reunió a tres músicos excepcionales, conocidos tanto por su virtuosismo como por su sensibilidad: quienes emprendieron una travesía sonora poco habitual: crear música completamente improvisada, guiada por la intuición de Hoppé, sin restricciones compositivas y con un enfoque absoluto en la emoción profunda.
El resultado fue un disco de 13 piezas instrumentales con una duración total de 46 minutos, cada una de ellas impregnada de un lirismo sereno y conmovedor. Algunas de las piezas más destacadas son:
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The Waiting (4:17)
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Shadows Fall (5:09)
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Long Ago (4:10)
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Land of Serenity (4:24)
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The Longing (3:44)
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Lady of Silence (2:31)
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A Thousand Whispers (3:45)
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The Listening Wind (3:47)
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Salvation (2:49)
La química entre Tillman y Wheater es notable, particularmente en temas como Shadows Fall y The Listening Wind, donde sus instrumentos dialogan con una naturalidad conmovedora, mientras los teclados de Hoppé crean una atmósfera envolvente, rica en matices y contemplación.
La crítica recibió el álbum con entusiasmo. Kathy Parsons (MainlyPiano.com) lo describió como una "obra maestra improvisada", destacando cómo evoca el espíritu de colaboraciones previas como The Poet . Por su parte, Exposé Online subraya el carácter introspectivo del álbum, que, gracias al chelo melancólico de Tillman y las flautas etéreas de Wheater, roza incluso influencias de la música nativa americana. Aunque algunos críticos lo encontraron en momentos “demasiado dulce”, lo recomiendan especialmente a quienes buscan sonidos instrumentales contemporáneos cargados de alma.
El disco recibió reconocimientos importantes como el AFIM Indie Award, el Crossroads Music Award, y fue seleccionado por la revista Oprah Magazine, lo que refuerza su valor dentro del panorama del new age.
El estilo de Afterglow puede describirse como una delicada fusión entre new age y música de cámara, con tintes ambientales. El chelo de Tillman aporta una resonancia emocional inconfundible, las flautas de Wheater añaden una dimensión aérea y espiritual, y los teclados de Hoppé actúan como un lecho cálido que lo sostiene todo.
Afterglow es, en definitiva, un álbum para detener el tiempo. Ideal para escuchar en la penumbra de una tarde, bajo la lluvia o con los ojos cerrados. Es música para el alma. Una obra que no busca deslumbrar, sino consolar; no impresionar, sino tocar suavemente la fibra más íntima de quien la escucha.
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