Donald Shaw & Duncan Chisholm – "Constellation" (2020): Cuando dos estrellas hacen una constelación
En el panorama de la música celta contemporánea, hay encuentros que no solo suman talentos, sino que abren nuevas dimensiones emocionales. Constellation (2020), la colaboración entre Donald Shaw y Duncan Chisholm, es uno de esos momentos privilegiados en que dos trayectorias excepcionales convergen para crear una obra profundamente conmovedora.
Donald Shaw: arquitectura musical con raíces y visión
Nacido en Escocia y conocido por ser uno de los fundadores de la legendaria banda Capercaillie, Donald Shaw ha sido un impulsor clave en la renovación de la música tradicional escocesa. Como pianista, acordeonista, productor y compositor, ha sabido navegar con maestría entre la tradición y la innovación, generando puentes sonoros entre lo ancestral y lo contemporáneo.
Desde sus primeros años con Capercaillie, Shaw se distinguió por su sensibilidad melódica y su habilidad para construir atmósferas ricas en textura emocional. Más allá de su faceta como intérprete, ha sido un productor muy solicitado en la escena celta y un curador de sonidos para proyectos audiovisuales. Como director artístico del Celtic Connections Festival, su influencia ha sido determinante para expandir el alcance de la música celta más allá de sus márgenes históricos.
Duncan Chisholm: la voz del violín en la neblina de las Highlands
Duncan Chisholm, por su parte, es uno de los violinistas más expresivos y respetados del folk escocés. Originario de Inverness, ha llevado el sonido de las Highlands a escenarios de todo el mundo, tanto como solista como parte del grupo Wolfstone. Su discografía en solitario, especialmente la trilogía Strathglass, se ha convertido en una referencia obligada del folk instrumental contemporáneo por su profundidad, belleza y conexión paisajística con Escocia.
Chisholm es un músico que no toca simplemente melodías; las esculpe con una mezcla de nostalgia, fuerza y sutileza. Su violín no solo narra historias antiguas, sino que también inventa nuevas, llenas de emoción y espacio interior.
Constellation: un encuentro celeste entre dos almas musicales
Cuando en 2020 en medio de un mundo convulso ambos músicos decidieron unir sus caminos en Constellation, el resultado fue tan natural como mágico. La pieza es un diálogo íntimo entre el piano etéreo de Shaw y el violín cargado de alma de Chisholm. No se trata de una simple colaboración, sino de una fusión de visiones artísticas que se comprenden a la perfección.
Constellation invita a cerrar los ojos , olvidar las vicisitudes del año 2020 y dejarse guiar por sus notas como si fueran estrellas en la bóveda nocturna. La contención y elegancia de la interpretación hablan de madurez musical, de esa sabiduría que permite decir tanto con tan poco. Es una canción que pertenece a un espacio suspendido entre el folclore, la música de cámara y la banda sonora interior de quien la escucha.
La pieza fue lanzada en el contexto de un año marcado por el aislamiento y la reflexión. No es casualidad que Constellation haya sido acogida por muchos como un refugio sonoro, un espacio de belleza en medio del desconcierto. Es la clase de música que no solo consuela, sino que también eleva.
Tal fue la fuerza de esta colaboración, que Duncan Chisholm decidió incorporar Constellation en su aclamado disco Black Cuillin, publicado en 2022. En este álbum conceptual, inspirado en las imponentes montañas del mismo nombre situadas en la isla de Skye, Constellation ocupa un lugar esencial, como si fuese la cima emocional del viaje sonoro.
Un legado compartido
Más allá de esta colaboración puntual, tanto Shaw como Chisholm representan una manera de entender la música celta no como un conjunto de fórmulas, sino como una vía poética de exploración espiritual. Su encuentro en Constellation nos recuerda que cuando se juntan dos almas musicales que comparten sensibilidad, territorio y amor por la melodía, el resultado puede ser simplemente inolvidable.
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