Loreena McKennitt nacida en Morden, Manitoba el 17 de Febrero de 1957 es una cantante e intérprete de piano y arpa canadiense con ascendencia escocesa e irlandesa. Actualmente reside en Ontario . Ha recibido discos de oro, platino y multiplatino en quince países de cuatro continentes. Ha vendido más de catorce millones de copias en todo el mundo.
Nights From The Alhambra es un concierto que dio Lorenna Mckennitt en la Alhambra ,es la única vez que se ha concedido el permiso para dar un concierto en tan idílico lugar
🎼 Loreena McKennitt – Nights from the Alhambra: un puente entre mundos
En 2006, Loreena McKennitt ofrecía uno de los conciertos más conmovedores y significativos de su carrera en La Alhambra de Granada, y de él nacería su disco y DVD Nights from the Alhambra. No fue sólo un recital. Fue una experiencia espiritual, un acto de reverencia hacia un espacio que encarna como pocos el cruce de culturas, la armonía entre el Islam, el judaísmo y el cristianismo, y un pasado donde la música también tejía puentes invisibles entre pueblos.
Loreena ha dedicado gran parte de su carrera a explorar la diáspora celta y sus conexiones con otras tradiciones musicales, desde las islas británicas hasta Oriente Medio. Y en ese viaje, España representa un punto de fusión crucial: aquí las melodías moriscas, los cantos sefardíes y las danzas cristianas dialogaron durante siglos, y sus ecos aún resuenan entre los arcos de mármol y los patios de agua de la Alhambra. Por eso, no sorprende que eligiera este lugar para grabar un concierto que no sólo recoge algunas de sus piezas más celebradas, sino que parece cristalizar toda su búsqueda artística.
Dentro del disco nos centramos hoy en estas dos bellas canciones Raglan Road y The Bonny Swans
Loreena McKennitt y los ecos de la vieja Europa: de Raglan Road a The Bonny Swans
En su concierto en la Alhambra, Loreena McKennitt nos regalaba una versión íntima y conmovedora de Raglan Road, la célebre canción irlandesa nacida de un poema del gran Patrick Kavanagh. El propio Kavanagh la escribió como una elegía de amor y pérdida, inspirado en una joven de quien se enamoró y con quien sabía, desde el principio, que su historia no terminaría bien. Aquella calle tranquila en Ballsbridge, Dublín, se convierte en el escenario silencioso de un amor inevitable y condenado. Fue el músico folk Luke Kelly quien, en 1960, le puso música por primera vez, y desde entonces Raglan Road se ha cantado como una suerte de plegaria melancólica, donde la belleza poética se entrelaza con una rendición emocional.
Loreena, con su voz cristalina y su arpa etérea, logra algo más: no sólo interpreta, sino que revive, reencarna el alma de ese amor perdido, envolviéndolo en una atmósfera de ensueño. Y es que en ella resuena un eco muy antiguo, como si los espíritus de Irlanda cantaran a través de su música.
En otro rincón de su repertorio aparece The Bonny Swans, una balada tradicional que bien podría haber salido de un cuento oscuro y mágico, una “murder ballad” de las que tanto abundaron en la tradición oral del norte de Europa. Octubre de 1990. Loreena escribe desde Annaghmakerrig, Irlanda: “He estado esforzándome por crear las partes y la forma de The Visit. Me llevé varios libros de textos, poesías y otras influencias: Los Tapices del Unicornio, La Rama Dorada. Me siento atraída por la idea del arpa y la esencia de una fábula en la que una chica, ahogada por su hermana celosa, vuelve primero en forma de cisne y luego se transforma en un arpa…”
La historia de The Bonny Swans comienza de manera sencilla y trágica: “Dos hermanas caminaban por la orilla de un río, y la mayor empujó a la pequeña al agua…” Celos, traición y asesinato. Una joven princesa es arrojada al río por su hermana mayor, enamorada del mismo hombre. El cuerpo de la víctima flota corriente arriba, hasta que una hija de molinero lo encuentra y, confundiéndola con un cisne, lo lleva a la orilla. Entonces aparece un bardo que, fascinado por su belleza, construye un arpa con sus huesos, cabellos y dedos. Cuando la termina, el arpa —poseída por el espíritu de la joven— comienza a tocar sola y revela, ante la corte del rey, la verdad del crimen.
La leyenda ha sobrevivido siglos bajo diversos nombres: The Twa Sisters, The Cruel Sister, Minnorie, The Miller and the King's Daughter... sólo en Inglaterra se han registrado más de 21 variantes, y en Escandinavia, más de 150. Cada cultura fue añadiendo sus matices, pero el núcleo mágico y trágico perduró: una joven asesinada injustamente, una transformación fantástica, y un instrumento musical que se convierte en la voz del más allá.
La figura de la doncella-cisne, tan esencial en The Bonny Swans, tiene profundas raíces mitológicas. En la tradición celta, relatos como Agnus y Caer o Los Hijos de Lir narran transformaciones similares, donde el alma humana toma forma de cisne como símbolo de belleza, pureza y misterio. Las walkirias de la mitología nórdica también podían transformarse en cisnes, y no es casualidad que en la tradición eslava y germánica aparezcan múltiples leyendas de mujeres-cisne. El caso más conocido en el mundo moderno es, sin duda, Odette, la trágica protagonista de El lago de los cisnes de Tchaikovsky, heredera directa de este arquetipo ancestral.
Pero no solo el cisne tiene resonancias mágicas. El instrumento encantado, que toca solo y habla con voz propia, también está presente en muchas culturas. En Alemania, los hermanos Grimm recogieron The Singing Bone, un cuento muy similar, en el que una flauta hecha con un hueso humano revela un asesinato. En la versión eslovena, directamente titulada La flauta hecha con un hueso humano revela un crimen, el instrumento cobra vida con un canto delator. En ciertas variantes de Noruega y Suecia, el arpa encantada llega a romperse, y la joven muerta resucita.
En el imaginario cristiano medieval, el cisne adquirió un simbolismo aún más profundo: el Bestiario Medieval decía que “su voz es tan melodiosa que, cuando alguien toca el arpa en su presencia, el cisne se acompasa y se une a ella, cantando juntos a modo de dúo”. De ahí la asociación con instrumentos como arpas, flautas y laúdes. El cristianismo, aunque inicialmente opuesto a las viejas leyendas paganas, acabó integrándolas en sus relatos y reinterpretaciones.
Loreena McKennitt, en su infinita sensibilidad, logra condensar todos estos estratos míticos, literarios y musicales en unos pocos minutos de canción. En The Bonny Swans, no sólo escuchamos una vieja murder ballad, sino también el eco de culturas ancestrales que aún laten bajo la superficie de lo cotidiano. Su música no ilustra el pasado: lo convoca, lo devuelve a la vida. Y nosotros, al escucharla, no sólo oímos. Participamos del hechizo.

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