Bill Douglas – Cantilena
(Hearts of Space Records, 1990)
El compositor y multi instrumentista canadiense Bill Douglas nos regaló en 1990 un álbum que encapsula la esencia de la música new age con influencias celtas, clásicas y profundamente poéticas: Cantilena. Este disco, publicado por el reconocido sello Hearts of Space Records, es una evolución natural de su trabajo anterior Jewel Lake (1988), pero va más allá al ofrecernos una fusión sublime de melodías líricas, danzas celtas vibrantes y baladas introspectivas que nos invitan a un viaje emocional y espiritual.
¿Qué hace especial a Cantilena?
El título del álbum, Cantilena, proviene del mundo de la musicología y se refiere a una “melodía vocal o instrumental de carácter lírico y fluido”. Esta definición describe perfectamente el estilo de Douglas, quien logra combinar su formación académica en jazz y música clásica con un amor profundo por la poesía inglesa, especialmente la de William Butler Yeats.
Precisamente, uno de los momentos más emotivos del disco es “Lake Isle of Innisfree”, una adaptación del poema homónimo de Yeats interpretada magistralmente por la soprano Jane Grimes. Esta pieza se convierte en una experiencia casi mágica, donde música y palabra se funden en un solo respiro.
Junto a ella, obras como “Deep Peace” (revisitada desde su álbum anterior), “Love Song”, y “Earth Prayer” resuenan con una belleza serena y espiritual, tocando fibras profundas y universales.
Poesía, naturaleza y emoción
Douglas, inspirado también por autores como Shakespeare y Blake, impregna Cantilena de un romanticismo casi místico. Temas como “Sacred Wood” y “Farther Than the Stars” nos envuelven en una atmósfera de recogimiento y conexión con la naturaleza. No es música que busque brillar por virtuosismo, sino por su poder emocional y su capacidad para acariciar el alma.
El álbum también guarda espacio para momentos personales, como la conmovedora “Elegy (for Dad)”, dedicada a su padre fallecido. Aquí, el violonchelo se convierte en el protagonista de un lamento sutil pero profundamente humano.
Sonido y músicos
Cantilena destaca por su instrumentación delicada pero rica. Douglas emplea piano, clarinete, fagot, percusión ligera y una combinación de flautas y cuerdas que remiten directamente al folk celta y la música de cámara. Le acompañan músicos como David Lockington (violonchelo), Anne Stackpole (flautas), y los percusionistas Geoff Johns y John Galm, quienes aportan un ritmo discreto pero esencial.
Un disco que trasciende el tiempo
Más allá de sus etiquetas, Cantilena es un álbum que trasciende géneros. Es new age, sí, pero también es neoclásico, celta, jazzístico y profundamente espiritual. Su equilibrio entre la alegría de la danza y la profundidad de la contemplación lo convierte en un clásico atemporal.
Como dijo un oyente en Amazon: “Es difícil describir con palabras lo conmovedor y emocional que es este trabajo. Las composiciones son nostálgicas, pero llenas de una belleza rara en el mundo de la música.”
🌿 Tracklist destacado:
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Diamond Dance (2:36) – Danza celta vibrante que abre el álbum con energía luminosa.
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Love Song (4:22) – Balada tierna y evocadora, puro romanticismo Douglas.
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Leap! (3:29) – Una invitación al movimiento y la ligereza del espíritu.
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Earth Prayer (4:57) – Clarinetes y cuerdas tejen una plegaria sonora conmovedora.
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Lake Isle of Innisfree (4:11) – El poema de Yeats en su expresión musical más bella.
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Elegy (for Dad) (6:01) – Emoción pura, con el violonchelo como voz del corazón.
Cantilena es un viaje musical único, que combina la alegría de lo celta, la profundidad de la poesía, y la calma de la música meditativa. Si estás en busca de un disco que haga vibrar el alma y te transporte a paisajes interiores de gran belleza, este álbum es sencillamente imprescindible.
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