Karl Jenkins – Palladio: I. Allegretto
Arquitectura sonora de precisión y emoción
Karl Jenkins, nacido el 17 de febrero de 1944, creció en Penclawdd, Gower, al oeste de Swansea, en Gales. Desde pequeño fue introducido a la música por su padre, profesor, organista y director de coro de la escuela local, quien le dio su primera formación musical. Jenkins comenzó su carrera como intérprete de oboe en la Orquesta Infantil Nacional del Reino Unido. Más adelante, amplió sus estudios en el University College de Cardiff y en la Royal Academy of Music, forjando los cimientos de una carrera que abarcaría múltiples géneros.
En los años 70, fue conocido por su labor en el jazz y el rock progresivo, en especial por su incorporación a la mítica banda Soft Machine en 1972, con quienes exploró un terreno sonoro experimental y vanguardista. Sin embargo, Karl Jenkins alcanzó reconocimiento mundial por su faceta como compositor de música clásica contemporánea, caracterizada por una fusión de culturas, estilos y estructuras.
Uno de sus trabajos más conocidos es Palladio, una suite para cuerdas inspirada en el arquitecto renacentista Andrea Palladio, cuya filosofía de proporción, simetría y equilibrio fue el punto de partida para esta creación musical. El primer movimiento, “Allegretto”, se erige como un himno de precisión rítmica, con una potencia que cautiva desde los primeros compases. Es música que parece diseñada como una catedral: sólida, bella, armónica, y llena de una vitalidad interna que nunca decae.
Curiosamente, este primer movimiento fue adaptado para el famoso anuncio televisivo de la campaña “A Diamond is Forever”, titulado Shadows, que se transmitió a nivel mundial —incluida España, donde también causó gran impacto—. A raíz de su popularidad, Jenkins reescribió el segundo movimiento para dos voces femeninas y orquesta de cuerdas, bajo el título Cantus Insolitus, incluido en su obra Songs of Sanctuary.
Además de Palladio, Jenkins ha sido autor de ambiciosos proyectos como Adiemus, donde fusionó música clásica occidental con percusión étnica y voces en un idioma inventado. Su talento y versatilidad le han llevado a recibir encargos reales, como el concierto para arpa Over the Stone para el arpista del Príncipe de Gales. También ha colaborado con artistas de renombre como el bombardinista David Childs, el violinista Marat Bisengaliev o el barítono Bryn Terfel.
“Palladio: I. Allegretto” no es solo una obra musical: es una declaración estética. Una pieza que representa el poder del arte de combinar exactitud matemática con sensibilidad emocional. La armonía de sus cuerdas, su ritmo pulsante y su majestuosidad hacen que, una y otra vez, queramos volver a escucharla, como quien contempla la perfección de un templo construido para durar.
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