Kerani – “Water of Life”
La música como espejo del alma del agua
Kerani es una sintetista, compositora y productora musical, nacida en Bélgica de padres húngaros. Actualmente vive en Países Bajos, donde dirige su propio estudio, el Kerani Music Studio, un espacio creativo de producción y grabación musical. Desde allí, Kerani no solo da forma a sus obras personales, sino que también compone y produce música bajo pedido para películas, tráilers, documentales y otros proyectos visuales, siempre con su sello distintivo: una música rica en sensibilidad, elegancia y profundidad emocional.
Su nuevo trabajo, “Water of Life”, llega después del aclamado álbum Sands of Time, y continúa explorando las dimensiones más espirituales y naturales de la existencia. En este nuevo álbum, Kerani se inspira en el agua como elemento esencial de la vida, como fuerza curativa, como símbolo de renacimiento. Las diez canciones que componen el disco están escritas con esa idea como núcleo: el agua como musa, como espejo y como plegaria.
“El agua, uno de los cinco elementos de la vida, es un limpiador y sanador. Todos los seres vivos somos inseparables de ella”, explica la artista. “El agua que fluye a través de nuestro cuerpo físico —el 65% de nuestro organismo— está profundamente conectada con los océanos, mares y ríos de nuestro planeta. Los seres humanos y la naturaleza son uno en ese sentido. Con este álbum, quiero traer el agua al frente de nuestra conciencia como fuente de vida, renacimiento y regeneración”.
La canción que da nombre al álbum, “Water of Life”, es una pieza serena y envolvente que nos transporta a ese universo de calma y claridad que solo la música de Kerani puede crear. El piano fluye con naturalidad, acompañado de sutiles capas orquestales que evocan el murmullo de un río, el vaivén de las olas, el silencio místico de un lago al amanecer. Es una música que respira. Que cura. Que acompaña.
“Water of Life” —el disco en su conjunto— es una recopilación de canciones llenas de sensibilidad, armonía y belleza. Cada pieza es una invitación al recogimiento, una puerta abierta al mundo interior. Las diez composiciones son, sin exagerar, una auténtica delicia para los oídos y un bálsamo para el espíritu.
En tiempos de ruido y velocidad, Kerani nos regala un oasis sonoro donde la naturaleza y la música se encuentran para recordarnos algo esencial: la belleza está en lo simple, en lo vital, en lo que fluye. Como el agua. Como la música.

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