“As Water is to Fish”, el nuevo universo sonoro de Wim Mertens (2025)
Wim Mertens, nacido en Neerpelt en 1953, sigue demostrando a sus 72 años que es uno de los creadores más originales y prolíficos de la música contemporánea europea. Con más de cuatro décadas de trayectoria —desde sus inicios con Soft Verdict hasta sus trabajos para cine y sus composiciones orquestales—, el músico belga presenta As Water is to Fish, publicado el 14 de noviembre de 2025 bajo su sello Usura Music.
El título del álbum encierra una metáfora tan sencilla como inagotable: la relación inseparable entre el pez y el agua. A partir de esta imagen, Mertens plantea preguntas que, aunque aparentemente ingenuas, abren una grieta filosófica sugerente: ¿pueden llorar los peces? Y si lo hacen, ¿seríamos capaces de verlo? ¿Es consciente el pez del medio que lo sostiene? Estas cuestiones revelan hasta qué punto concebimos ciertos vínculos como irrompibles, como si existieran más allá de toda duda o distancia.
Sin embargo, no es necesario detenerse en estas reflexiones para disfrutar del disco. Basta con dejarse llevar. La música de Mertens no se analiza, se habita. Como el agua para el pez, su sonido envuelve al oyente de forma natural, casi inevitable, hasta diluir la frontera entre quien escucha y lo escuchado.
El compositor belga juega precisamente con esa tensión: la de intentar aflojar un vínculo que parece indisoluble. Explora territorios inciertos —auténticos espacios “Brachliegende”, terrenos en barbecho— donde el error, la imprevisibilidad y el gesto repentino tienen cabida. Como los movimientos de un pez, su música oscila entre lo intuitivo y lo inesperado, entre la repetición y la ruptura.
En lo sonoro, el álbum mantiene las señas de identidad de Mertens: minimalismo hipnótico, estructuras repetitivas y una sensibilidad melódica muy personal, combinados con momentos de mayor intensidad orquestal. Hay pasajes que flotan con ligereza, casi suspendidos, y otros que irrumpen con cambios bruscos de dinámica, generando una sensación constante de desplazamiento.
Entre las piezas más destacadas se encuentra Effet Tunnel, donde el compositor construye una progresión casi obsesiva que arrastra al oyente hacia un espacio cerrado, como si el tiempo se comprimiera en un único punto. La repetición aquí no es estática, sino transformadora: cada variación introduce una leve distorsión en la percepción, reforzando esa sensación de tránsito continuo.
Por otro lado, Une fois, chaque fois muestra un lado más emocional y accesible del disco. La pieza se despliega con una delicadeza casi narrativa, como si cada repetición fuese una variación de un mismo recuerdo. Hay en ella una melancolía contenida que conecta directamente con el oyente, recordándonos que, incluso en la reiteración, siempre hay algo que cambia.
La recepción crítica en Bélgica ha sido entusiasta. Medios como Luminous Dash lo han calificado como “una obra maestra” e invitan a abandonarse a la belleza aventurera de su música, subrayando que no es necesario comprender el concepto para dejarse afectar por él.
En última instancia, Mertens sigue siendo ese compositor capaz de hacer que la música contemporánea suene fresca, cercana y profundamente humana. Este nuevo trabajo no propone respuestas cerradas, sino experiencias: paisajes sonoros donde perderse es parte del sentido.
Porque quizá la verdadera cuestión no es si el pez es consciente del agua, sino si nosotros somos capaces de reconocer aquello que nos sostiene.
Si aún no lo has escuchado, ponte los auriculares y sumérgete en su música. Te sentiras como pez en el agua
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